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16/10/2020

MINAM: “La gente necesita descubrir la naturaleza y su vínculo con ella”

Mañana se celebra el Día de las Áreas Naturales Protegidas del Perú, Gabriel Quijandría Acosta, Viceministro de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales – MINAM, conversó con Clima de Cambios sobre la importancia de conocer y proteger las ANP para su conservación.

Machu Picchu - Foto: Claudia Tuesta

¿Qué es un área natural protegida? 

Un Área Natural Protegida (ANP) es un espacio que por sus características, posee procesos ecológicos, geológicos, naturales e incluso en algunos casos procesos sociales; por lo tanto, presenta particularidades que ameritan un nivel de gestión especial, que puede ir desde una protección muy estricta – como los Santuarios o los Parques Nacionales – hasta la posibilidad de permitir ciertos usos sostenibles de recursos como el caso de las reservas – como Paracas o Pacaya Samiria – donde tenemos actividades de conservación y de gestión de los ecosistemas, pero también se permite la actividad productiva y la actividad turística.

En resumen, un ANP es una porción de territorio (terrestre o acuático) cuyo fin es conservar la biodiversidad representativa de los ecosistemas para asegurar el equilibrio y la continuidad de los procesos evolutivos y ecológicos.

¿Qué acciones se pueden realizar en las áreas protegidas?
Eso depende de la categoría. En nuestro sistema de áreas protegidas, tenemos 2 grandes mega categorías: de uso directo, las que permiten la utilización de alguno de los recursos naturales que están dentro del área protegida, y las de uso indirecto, en las cuales existen algunas restricciones de utilización de ciertos espacios.

Las actividades que se pueden realizar en todas las ANP es el turismo, siempre y cuando esté habilitada la infraestructura y la capacidad para manejar la actividad turística en la zona.

Algunas áreas protegidas tienen acuerdos de aprovechamiento de recursos como el Parque Nacional Huascarán; mantienen un acuerdo con comunidades que viven en la zona de amortiguamiento del parque para permitir el uso tradicional contra una prestación que dan los comuneros en labores de educación ambiental, mantenimiento de infraestructuras y de caminos.

Otra actividad que se puede hacer en cualquier tipo de ANP es la investigación. Tenemos en algunas áreas protegidas estaciones de investigación muy importantes como en la Reserva Nacional de Tambopata, gestionado por organizaciones internacionales y Universidades que han hecho una línea de investigación muy importante en estos lugares y han descubierto especies nuevas y procesos ecológicos muy importantes para discutir temas de cambios climáticos o pérdidas de diversidad biológica.

En temas de actividades extractivas, estas pueden ocurrir en áreas protegidas si es que son anteriores al establecimiento del área protegida; la legislación peruana es muy respetuosa de lo que se llama derechos preexistentes, entonces, si yo tenía una actividad petrolera ocurriendo en una zona que después fue declarada como área protegida, el servicio de parques está obligado a respetar esos derechos siempre y cuando no entre en conflicto con el objetivo de conservación del área.

En tiempos de pandemia, ¿cómo se han visto afectadas las ANP?
El impacto ha sido grande. En el año 2017 se publicó un estudio de cuánto aportaba el turismo de áreas protegidas en términos de flujo económico al país, y el cálculo daba alrededor de 700 millones de dólares, y generaba 36.000 empleos directos vinculados al turismo de ANP, todo esto se ha perdido con la pandemia pero nosotros como sector estamos listos para recibir visitas nuevamente en las áreas protegidas.
El protocolo de bioseguridad para visitas está aprobado, estamos aún en conversaciones por lugar porque cada uno debe cumplir necesidades específicas.

En Machu Picchu por ejemplo, hay requerimientos respecto a la capacidad de atención de la posta médica que está en el pueblo ante eventuales problemas que pudiese haber con turistas y esto ha impedido que se pueda abrir plenamente la visita al Santuario.

¿Cuál es el rol que se tiene que asumir en adelante desde la ciudadanía para proteger a las ANP?
Son dos mensajes muy concretos: primero el que lleve a entender las ANP como zonas que tienen una utilización distinta, no es que son zonas que no se usan o de tierra ociosa, tienen un uso distinto que requiere una incorporación más explícita de la mirada ambiental para poder asegurar que los beneficios que estas áreas generan se mantengan a largo plazo; por las características que tienen estas zonas, requieren mayor atención en los temas ambientales.

Son zonas que producen, por ejemplo, los productos de AJE están basados en camu camu y aguaje, este aguaje proviene de la Reserva del Pacaya Samiria, entonces el abastecimiento para la producción de este jugo proviene de un área protegida, no se abastecen en ningún otro sitio que no sea la Reserva, ahí uno ve como una ANP puede crear un producto de consumo masivo como este jugo.

Segundo, es ver como oportunidad lo que nos marca el covid, entender que este es un problema que tiene un determinante ambiental detrás; pues por todas las evidencias que hay hasta el momento, esta enfermedad es una zoonosis generada por el aumento de la frecuencia del contacto de las personas con especies silvestres, y este es una clara señal de ecosistemas degradados. Estos ecosistemas tienden a expulsar a las especies a zonas más cercanas donde están las personas y esta expulsión aumenta este contacto, por lo tanto, aparecen estos virus a los cuales no tenemos defensas; entonces, el esfuerzo por conservar ecosistemas en áreas protegidas, tiene que ser entendido como un esfuerzo de salud pública.

La naturaleza ha podido superar cosas peores que el covid más de una vez, se habla que estamos viviendo el inicio de la sexta extinción masiva; han habido 5 de estas en las que el planeta ha quedado prácticamente sin vida, y la vida se dio paso otra vez y probablemente lo haga después también, pero la vida va a poder regresar, los que tal vez no podamos volver somos nosotros.

La gente necesita descubrir la naturaleza y redescubrir su vínculo con ella y hay mucho trabajo por hacer. Nuestros ciudadanos sienten – sobre todo los de Lima- que las áreas protegidas son un espacio distante, necesitamos hacer que esto se rompa con información técnica y decirle a las personas qué está pasando en estos lugares, acercarlos, invitarlos a visitar las ANP para que entiendan y conozcan la realidad.