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05/05/2016

#RutaTambopata: El Gato

 

Adrián Ramírez, el padre de Eduardo, era un pescador de río. En épocas en las que no se movilizaban en embarcaciones a motor, remaba incansable las aguas de Madre de Dios en busca de la mejor zona para lanzar su red. Era 1975 y el recorrido para llegar a esta zona, desde Puerto Maldonado, tomaba cuatro días. Ubicó a su familia, crió chanchos y patos, hizo una chacra, sembró plátano, yuca y cebolla, y se dio cuenta que la tierra era muy fértil. Una especie de tierra prometida con temperatura media de 26 grados centígrados en todo el año. Convenció a sus amigos y fueron poblando la zona. La hicieron crecer hasta que en 1988 lograron la fundación de la Comunidad de Baltimore.

 

En ese tiempo la cuenca del Tambopata era una zona de intensa actividad cauchera. Todas las cajas que salían a Estados Unidos estaban marcadas con «To Baltimore» (Para Baltimore). Es por ese motivo que hoy este lugar en medio de Madre de Dios lleva dicho nombre. A fines de los noventa, entidades encargadas de promover el desarrollo turístico de la zona prepararon a propietarios de vivían cerca al Parque Nacional Bahuaja Sonene y a la Reserva Nacional Tambopata. Y ante el peligro de la tala y minería ilegal, Eduardo Ramírez se dio cuenta que el turismo era la opción que quería seguir. «Si no conservas, no hay nada», dice con firmeza Ramírez, una persona que vive con pasión en El Gato, un predio que adoptó ese nombre por la gran cantidad de jaguares que bajaban a tomar agua de la quebrada.

 

En Baltimore hay treinta familias. Hacen tejidos, se dedican a la agricultura, crían animales, pescan. Sin embargo, saben que los recursos no serán para siempre y por eso cuidan de este espacio sagrado. La quebrada El Gato provee de una gran variedad de peces: carachama, doncella, sardina, piraña, bagre y lisa son los que más abundan. Ahora Eduardo Ramírez siembra todo lo que come. Más de una veintena de frutas y verduras, desde la carambola hasta el coco. A su vez, procesa café, arroz y castaña. No tiene necesidad de salir, solo cuando quiere vender los productos que no se va a comer.

 

Eduardo Ramírez hoy tiene a su cargo cuarenta y cinco hectáreas de bosque que protege para el bien de sus hijos y de toda la comunidad. El río es ideal para hacer canotaje; y sus bosques, una experiencia singular, llena de agua y vegetación. Han implementado un sistema de trochas que permiten en su recorrido la observación de toda la diversidad de la zona. Conviven con ellos caimanes, tortugas, boas, serpientes venenosas, otorongos, monos fraile, osos hormigueros, ronsocos, sajinos, armadillos. Para Eduardo, desarrollo es conservación. Se le acaba de conceder el título de Área de Conservación Privada (ACP) y sabe que esto recién comienza. Su esfuerzo vale y valdrá la pena. Seguirá conservando el lugar que su padre escogió y que promete seguir cobijándolos y alimentándolos por mucho más tiempo.

 

¿Cómo llegar a El Gato?

 

Está ubicado a tan solo 60 kilómetros de la ciudad de Puerto Maldonado. Se llega fácil navegando por el río Tambopata en dirección a la Comunidad de Infierno. Después de casi tres horas, se llega a El Gato.

 

¿Cómo ayudar a conservar?

 

Necesita la ayuda de un especialista en turismo para que ayude a mejorar la operación y conseguir mercado de potenciales turistas; un filtro y tratamiento de agua para no tener estar comprando bidones en Puerto Maldonado; la construcción de un sistema de captación de agua de la lluvia con calaminas; y el mantenimiento de los paneles solares y la instalación de un teléfono satelital.

 

Además, no te pierdas el lanzamiento de «La Ruta al Tambopata», presentada por Clima de CambiosConservamos por Naturaleza.

  • Fecha: Jueves 05 de mayo
  • Hora: 12:30 del mediodía
  • Lugar: B 100 (Biblioteca del Complejo de Innovación Académica)