Según cifras oficiales, unas 350 mil toneladas de colillas de cigarro son recogidas cada año por los agentes de limpieza de París. Estos residuos contaminantes liberan metales pesados y tóxicos como la nicotina, el cadmio y el plomo, que son perjudiciales para la flora y la fauna. Además, demoran entre 4 y 12 años en desaparecer.
El Ayuntamiento también señaló que con frecuencia las colillas que son arrojadas a la calle llegan al sistema de alcantarillado y contaminan el agua. Aquellas que quedan depositadas al pie de los árboles reducen seriamente la vida de los mismos.
Por ello, se han instalado 30 mil tachos equipados con extintores y se han distribuido 15 mil ceniceros de bolsillo. La alcaldesa Anne Hidalgo anunció la medida en mayo pasado, pero recién comenzó a regir desde hoy.


