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23/11/2009

En la "cumbre" del compromiso

El Cambio Climático está transformando el planeta Tierra, causando alteraciones alarmantes que afectan la estabilidad del ecosistema en el que vivimos. Estas variaciones en el clima son perceptibles, y en muchos casos preocupantes, pues ponen en riesgo la biodiversidad, los recursos naturales y toda la vida que existe sobre la Tierra.

Como consecuencia, un sinnúmero de catástrofes naturales se han desatado en estos últimos años, afectando no solo al hombre y a su entorno, sino también al hábitat natural de muchos animales, que se han visto obligados a migrar hacia otros territorios, como ya es el caso de algunas especies de aves tropicales.

Son reflejo de estas variaciones climáticas: los huracanes o tifones que hace poco azotaron Filipinas; las grandes inundaciones y sequías que agobian a países como México; los continuos terremotos y tsunamis que han afectado, solo en este año, a Italia e Indonesia, cobrando centenares de víctimas; o el deshielo en los polos, que se intensificará mientras la temperatura promedio de la tierra siga en aumento, perjudicando, principalmente, a mamíferos como el oso polar.   

Ante esta realidad, algunos países desarrollados han intentando, mediante tratados internacionales -como el protocolo de Kyoto de 1997- combatir el Cambio Climático con políticas adecuadas y planes concretos que ayuden a reducir la emisión de gases del efecto invernadero, “antropógenos que tienen un efecto negativo en nuestro sistema climático” . Así, este año es de vital importancia para todas aquellas personas comprometidas con el cuidado del clima, ya que se celebrará, entre el 7 y 18 de diciembre, la XV Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Copenhague (COP15), Dinamarca.

COP15Una reunión en la que participarán 189 países, con sus propias delegaciones, conformada por ministros, negociadores, asesores, líderes políticos y científicos especializados en temas ambientales.

 

El camino para el consenso en la COP15 se viene preparando desde la COP13 en Balí y la COP14, que tuvo lugar en Poznan, y por tanto las expectativas de alcanzar un amplio acuerdo en ésta cumbre son muy altas.

La COP15 intentará llegar a un acuerdo vinculante sobre el cambio climático que permita relevar el protocolo de Kyoto, pues este, que tenía como base reducir un 5,2% las emisiones de gases de efecto invernadero globales sobre los niveles de 1990, expira en el año 2012.

Protocolo de Kyoto también incluía la posibilidad de establecer un comercio de emisiones entre países industrializados. Bajo este compromiso, Japón debía reducir un 6%, EEUU un 7% y la UE un 8%. Otros países tenían el compromiso de estabilizar sus emisiones como Nueva Zelanda, Rusia o Ucrania, o incrementarlas como Noruega un 1% y Australia un 8%. Este Protocolo fue firmado por 160 países, es decir, 29 países menos de los que intervendrán en la COP15.

Pero, ¿cuál es el sentido de realizar una conferencia de este tipo, si ya existen convenios y pactos a nivel mundial (como el de Kyoto) que intentan resolver el problema del Cambio Climático? Una de las razones, sin duda, es la de incluir a más países del mundo, con el fin de unificar esfuerzos en su lucha contra la contaminación medioambiental. Mientras más sean los actores comprometidos que busquen el bienestar de la Tierra, más rápidos y notorios serán los resultados.

Además, dicha cumbre internacional busca reafirmar la idea de Cambio Climático como una realidad indiscutible e irrevocable, contra los cuestionamientos provenientes de algunos sectores de poder que, llevados tal vez por intereses particulares, no quieren admitir la gravedad del asunto.

La cumbre de Copenhague, si es que cumple con los requisitos políticos necesarios de todos los países participantes, entrará en vigencia antes del año 2013, con un nuevo tratado basado en el consenso internacional y mundial. La relevancia de éste dependerá también de la adopción de medidas financieras eficaces entre las potencias mundiales y los países en vías de desarrollo.

Dentro de ese marco regulatorio, la misión de la XV Conferencia sobre el Cambio Climático, a realizarse en Copenhague, es clara (y sigue la línea trazada por el protocolo de Kyoto): disminuir radical y decididamente las emisiones de los gases nocivos que producen los países industrializados. Y, claro está, aunque esté demás decirlo, concientizar y sensibilizar a más personas sobre el impacto del “cambio climático” en el mundo.

Ahora, más que nunca, depende de cada uno de nosotros para mantener un equilibrio ambiental, próspero y sin contaminación.