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24/06/2026

Día del Campesino: memoria, alimento y cuidado de la tierra en el Perú

Imagen: Andina

Por Fabricio Martinez, voluntario de Clima de Cambios

Cada 24 de junio, el Perú conmemora el Día del Campesino,  una fecha para reconocer la historia, el trabajo y los saberes de quienes sostienen gran parte de la alimentación del país. En un contexto de crisis climática, valorar el aporte de quienes cuidan los campos también implica reflexionar sobre los desafíos que enfrenta el mundo rural y su papel en la construcción de un futuro más sostenible.

Una fecha para mirar al campo peruano

Cada 24 de junio, el Perú celebra el Día del Campesino. Aunque a veces esta fecha aparece como una conmemoración más en el calendario, en realidad nos permite mirar una parte esencial de nuestra historia: la relación entre el país, la tierra y quienes la trabajan. 

Hablar del campesinado no es solo hablar del pasado rural del Perú, sino también reconocer a quienes producen alimentos, sostienen economías locales, conservan conocimientos agrícolas y enfrentan directamente los efectos del cambio climático.

Del “Día del Indio” al Día del Campesino

El origen de esta fecha tiene un fuerte contenido histórico. Antes de llamarse Día del Campesino, el 24 de junio era celebrado como el “Día del Indio”. Sin embargo, en 1969, durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado, se aprobó el Decreto Ley N.° 17718, que declaró el 24 de junio de cada año como “Día del Campesino Peruano” (Decreto Ley N.° 17718, 1969, art. 1). Esta norma fue emitida el mismo día que la Ley de Reforma Agraria, aprobada mediante Decreto Ley N.° 17716, lo que muestra que la fecha no fue solo simbólica, sino parte de un momento político de transformación del mundo rural peruano.

El cambio de nombre tampoco fue casual. La propia norma señaló que el 24 de junio había sido celebrado como Día del Indio, pero que esa denominación no expresaba la verdadera importancia social del campesino como trabajador mayoritario del agro nacional (Decreto Ley N.° 17718, 1969, p. 1). Por eso, el nuevo nombre buscó dejar atrás una mirada racializada y reconocer al campesino como trabajador de la tierra y actor clave de la economía nacional. En otras palabras, la fecha intentó cambiar no solo una denominación, sino también la forma en que el país miraba al campo.

El campesino como sujeto histórico

La historia del Perú no puede entenderse sin el campesinado. Durante buena parte de la vida colonial y republicana, la sociedad rural estuvo organizada alrededor de dos instituciones centrales: la hacienda y la comunidad. Matos Mar sostiene que ambas fueron pilares de la estructura agraria tradicional peruana, y que su estudio permite comprender las formas de organización, desigualdad y movilización del campesinado antes de la Reforma Agraria de 1969 (Matos Mar, 1976, pp. 9-11). Esta idea es importante porque evita ver al campesino solo como una figura costumbrista o folclórica. El campesinado también ha sido un sujeto histórico, con luchas, organización y demandas por reconocimiento.

Agricultura familiar y seguridad alimentaria

Hoy, el campesinado sigue siendo fundamental para el país. Según Midagri, la agricultura familiar representa el 97% del total de unidades agropecuarias y más del 83% de los trabajadores agrícolas; además, es considerada base de la seguridad alimentaria de la población (Midagri, 2025, párr. 1). En la misma línea, la Encuesta Nacional Agropecuaria muestra que, en 2024, la agricultura familiar representó el 95.4% de las unidades agropecuarias del país, frente a solo 4.6% de agricultura no familiar (INEI & Midagri, 2025, p. 17). Estos datos demuestran que el campo peruano no puede pensarse únicamente desde la agroexportación o la gran empresa. Buena parte de nuestra alimentación sigue dependiendo de pequeñas unidades, familias productoras y trabajo rural muchas veces invisibilizado.

Imagen: Actualidad Ambiental

La agricultura familiar no solo produce alimentos. También sostiene economías locales, conserva prácticas tradicionales y mantiene una relación directa con los territorios. La FAO señala que la agricultura familiar está vinculada de manera directa con la seguridad alimentaria nacional y mundial, pues es una forma predominante de producción de alimentos en países desarrollados y en desarrollo (FAO, 2014, p. 1). Además, destaca que los agricultores familiares preservan alimentos tradicionales, contribuyen a una dieta equilibrada, protegen la biodiversidad agrícola y usan de manera sostenible los recursos naturales (FAO, 2014, p. 2). Por eso, reconocer al campesino también implica reconocer una forma de producir que puede dialogar mejor con el ambiente.

Una celebración que también exige mirar brechas

Sin embargo, este aporte convive con muchas dificultades. La ENA 2024 muestra que el 79.3% de las unidades de agricultura familiar corresponde a agricultura familiar de subsistencia y que el 39.2% pertenece a agricultura familiar de subsistencia crítica (INEI & Midagri, 2025, p. 17). Esto significa que muchos campesinos producen en condiciones difíciles, con limitaciones de acceso a tecnología, riego, crédito, asistencia técnica y mercados justos. Por eso, celebrar el Día del Campesino no debe reducirse a un homenaje de un día, sino convertirse en una oportunidad para mirar las brechas que todavía existen en el mundo rural.

En distintas regiones del país, esta fecha se celebra con ferias agropecuarias, concursos de productos, ceremonias comunales, actividades escolares, música, danzas y reconocimientos públicos. En los últimos años, Midagri ha impulsado el reconocimiento “Héroes del campo”, dirigido a productores agrarios destacados por su contribución en actividades agrícolas, pecuarias y forestales (Midagri, 2025a, pp. 1-3). Estas actividades ayudan a visibilizar el trabajo del campo, pero el reconocimiento real debe ir más allá de lo ceremonial: debe traducirse en mejores condiciones para quienes producen los alimentos que consumimos.

Campesinado, ambiente y crisis climática

La conexión entre campesinado y ambiente es directa. Los campesinos trabajan con la tierra, el agua, las semillas, los animales y los ciclos naturales. Por eso, los efectos del cambio climático impactan de manera inmediata en su vida cotidiana. Sequías, lluvias intensas, heladas, cambios en los calendarios agrícolas o pérdida de fertilidad de los suelos afectan directamente la producción y los ingresos de las familias rurales. La Cepal advierte que el clima es uno de los principales determinantes de la productividad agrícola, y que el cambio climático puede afectar la seguridad alimentaria, la disponibilidad de alimentos y la estabilidad de precios (López Feldman, 2015, p. 21). En el campo, la crisis climática no es una idea lejana: se siente en cada campaña agrícola.

En el Perú, esta preocupación se conecta con la política climática nacional. El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático plantea que la adaptación debe responder a riesgos climáticos y considerar a las comunidades más vulnerables desde enfoques de género, interculturalidad e intergeneracionalidad (Minam, s. f., p. 5). Esta mirada es clave porque el cambio climático no afecta a todos por igual. Las personas que viven del campo suelen estar más expuestas, pero también conservan conocimientos valiosos para enfrentar estos cambios.

Saberes campesinos para un futuro sostenible

Por ello, el campesinado no debe ser visto solo como población vulnerable. También debe ser reconocido como actor ambiental. Muchas familias campesinas conservan semillas nativas, manejan conocimientos sobre suelos y agua, adaptan cultivos a distintos pisos ecológicos, y protegen parte de la biodiversidad que sostiene nuestra alimentación. Como señala la FAO, los agricultores familiares son custodios de conocimientos adaptados a la ecología local y pueden contribuir a mejorar servicios ecosistémicos mediante una gestión sostenible del territorio (FAO, 2014, p. 2). En tiempos de crisis climática, esos saberes no son pasado: son parte de las respuestas que necesitamos para el futuro.

Cuidar la tierra es cuidar a quienes la trabajan

El Día del Campesino nos recuerda que el Perú no solo se construye desde las ciudades. También lo hace desde las chacras, comunidades, valles, bosques y parcelas donde miles de familias trabajan cada día para producir alimentos. Celebrar esta fecha significa reconocer una historia de esfuerzo, exclusión y resistencia, pero también saberes, biodiversidad y vínculo profundo con la tierra.

Este 24 de junio, celebrar al campesino es también renovar un compromiso ambiental. Cuidar la tierra no significa solo proteger paisajes o ecosistemas: significa también cuidar a quienes la trabajan. Porque sin campesinos no hay alimentos, no hay memoria rural y tampoco puede haber un futuro verdaderamente sostenible.

Referencias bibliográficas

Decreto Ley N.° 17718. Declárese “Día del Campesino Peruano” el 24 de junio de cada año. 24 de junio de 1969.

Decreto Ley N.° 17716. Ley de Reforma Agraria. 24 de junio de 1969.

Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2014). Agricultores familiares: Alimentar al mundo, cuidar el planeta. FAO.

Instituto Nacional de Estadística e Informática & Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego. (2025). Productores agropecuarios: Principales resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA), 2018-2019 y 2022-2024. INEI.

López Feldman, A. J. (2015). Cambio climático y actividades agropecuarias en América Latina. Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Matos Mar, J. (Comp.). (1976). Hacienda, comunidad y campesinado en el Perú. Instituto de Estudios Peruanos.

Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego. (2025). ¡Agricultura familiar! Plataforma del Estado Peruano.

Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego. (2025a). Resolución Ministerial N.° 0236-2025-MIDAGRI. Lima, 21 de junio de 2025.

Ministerio del Ambiente. (s. f.). Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático del Perú (NAP): Avances de la etapa de planeamiento e implementación del NAP.