Luchar contra el cambio climático requiere el trabajo de todos. Basta con comenzar pequeños cambios que no requieren grandes sacrificios.
Tan simple como aprovechar al máximo la luz natural, cerrar la ducha mientras nos enjabonamos, desconectar los artefactos que no usamos, llevar nuestro papel, plástico y vidrios a lugares donde luego serán reciclados. Es decir, ahorrar energía, reducir nuestro consumo de agua, y producción de desechos.


