Noticias
24/11/2009

Buscando la ruta ambiental

La reflexión sobre lo ambiental obliga a un reto simultáneo entre los fenómenos naturales y los fenómenos humanos. La búsqueda de la síntesis entre ambos siempre resulta un desafío pues la forma de construir el conocimiento de cada uno de ellos aún sigue siendo cosa de realidades consideradas diferentes.

 

Los paradigmas científicos en el caso de las ciencias naturales, y las ideologías en el caso del pensamiento humano, marcan todavía las improntas de quienes incursionan en los fenómenos ambientales e intentan interpretarlos según su buen saber.

 

La realidad existente, en cualquier momento dado, es la necesaria respuesta, que a modo de síntesis, expresa la conjunción de un sinnúmero de componentes que, de formas y maneras muy complejas, se integran, conformando contextos y procesos en todos los espacios en donde pueden interactuar.

 

El estudio de lo ambiental es, finalmente, eso: la búsqueda del saber en los contextos y procesos que, en un espacio territorial determinado, las fuerzas naturales y humanas encuentran y establecen, en simbióticas alianzas, momentos de trascendente dinamismo, lo más alejado posible del equilibrio, a través de complejas diversidades y de redes de relaciones.

 

Recorrer dichos saberes implica una ruta que es aún ignota y, en alguna medida, también arcana. Muy lejos del saber académico ordinario están los enfoques sistémicos, complejos y globales, instrumentos del saber en construcción que, dentro de una lógica de totalidades, nos permitirían avanzar y surcar nuevas rutas en favor del nuevo saber y de capitalizar todo lo acumulado bajo nuevas ópticas.

 

Temas como pobreza, cambio climático y conflictos son expresiones bizarras de un planeta que, debido a pésimas intervenciones antrópicas, no logra construir ambientes adecuados en donde los elementos naturales, la vida en general y el hombre en particular sean una trascendente posibilidad en favor de todos. ¿Podremos apostar por Copenhague?