Entrevistas
21/04/2014

“El desarrollo sostenible involucra una buena prevención y eficaz distribución”

 

¿Qué diferencias existen entre lo que es el desarrollo sostenible urbano y el desarrollo sostenible rural?

Cuando hablamos de desarrollo sostenible nos estamos refiriendo a un conjunto de estrategias que desarrollamos con el fin de satisfacer las necesidades de la población y mejorar su calidad de vida, de manera tal que pueda ser sostenible en el tiempo; es decir que a largo plazo nosotros podamos seguir contando con los recursos, reproduciéndolos de una manera controlada.

 

 

Ahora bien, las diferencias que pueden darse entre los medios urbano y rural tienen que ver con las condiciones ambientales. Los sistemas urbano y rural pueden ser vistos como dos sistemas que en algunas cosas tienen intereses diferentes. Por decir, los urbanos quisiéramos que la comida nos llegara muy barata y cuanto más barata mejor, pero para los rurales eso no es bueno, ellos que son los que producen la comida, ellos quisieran tener mejores precios para sus productos. Allí viene el planteamiento respecto a qué términos de desarrollo queremos ante dos líneas contrapuestas.

A los urbanos nos encanta por ejemplo que no llueva y que las calles estén secas y se pueda transitar, y cuando llueve, por ejemplo en la ciudad de Piura, las calles se llenan de agua, salen los desagües y se produce un desastre. Para los rurales, en cambio, el agua es la bendición para sus campos, a partir de la cual pueden producir comida para ellos y los excedentes que venden. De tal manera que cuando hablamos de desarrollo sostenible o sustentable tenemos que diseñar las estrategias apropiadas para cada grupo y no incluirlas en un solo saco, tienen que ser paquetes diferentes porque hay intereses diferentes.

 

Entonces, sabiendo que Lima tiene partes urbanas y rurales, ¿qué posibilidad de desarrollo sustentable tiene?

En el caso de Lima, el desarrollo hay que verlo en términos de prevención. La capital está en el tope de la capacidad de sostenimiento en términos espaciales porque ya se han ocupado todos los valles y ahora se están ocupando las laderas de los cerros, con alto riesgo frente a cualquier efecto climático como una precipitación que venga en forma de un chubasco, esto produciría derrumbes o huaycos, con lo que gran parte de las casas del centro de Lima se vendrían abajo al no soportar el peso del agua que se acumularía en los techos. Recordemos que en 1982, en Piura, cuando vino el Fenómeno del Niño, se produjeron inundaciones debido a que las casas siguieron el modelo arquitectónico limeño y tenían techos planos. Yo hace tiempo vengo diciendo que Lima es una ancianita que necesita bañarse hace ya cientos de años, pero el día que se bañe será una catástrofe. Hay que prepararla a Lima para que esa catástrofe no ocurra y que luego no se lamente.

 

Frente a la necesidad de crecimiento económico y la urgencia de sostenibilidad ambiental, ¿cómo puede aprovechar nuestra gran riqueza?

El punto es no irse a los extremos. Lo que hay que mirar es justamente la riqueza biogeográfica y cómo aprovecharla y cómo construir más riqueza en base a ella para beneficio de la sociedad. Eso significa, bajo un desarrollo sustentable, los ingresos y la economía no debe verse como un crecimiento concentrado en muy pocas manos, sino más bien un desarrollo que tiene que ver como una distribución de los ingresos en toda la población, no como un regalo, sino como un acceso al trabajo y los medios de producción para que puedan ayudar a la construcción de esa economía.

En nuestro caso, el desafío está en que debemos primero despertar y mirar lo que tenemos alrededor en cuanto a recursos naturales. Por ejemplo en plantes tenemos una gran diversidad y muchas de estas plantas ya tienen una utilización en alguna forma alimentaria o medicinal en las poblaciones que habitan esos lugares. Otros recursos, como frutas, tienen un gran potencial de aceptación en los mercados urbanos, lo que generaría ingresos a los mercados rurales, los grupos sociales más empobrecidos de nuestra sociedad.

Por ejemplo: la pitaya, que la tenemos silvestre en el noroeste peruano y que se extiende por el lado oriental andino hasta el Cusco y no la utilizamos y aún peor no la conocemos. Sin embargo, en Colombia, México, la pitaya, la guayaba, el naranjillo, entre otros se cultivan desde hace varios años en grandes cantidades y ya se producen rentas importantes a los campesinos. Mientras tanto aquí no se utiliza nuestra sapiencia para resolver nuestros problemas porque justamente como somos tan mega diversos, con lo poco que ya tenemos nos contentamos y no miramos las otras posibilidades que están esperando. Otros países que no son mega diversos, cada vez que tienen una oportunidad la estudian, desarrollan y nos venden nuestro producto procesado.

 

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