Entrevistas
08/12/2015

Eduardo Durand en COP21: «Algo tiene que suceder fuera de la COP para que se llegue a un acuerdo»

 

¿Por qué es tan importante la presentación de las INDC en esta COP?

 

La convención de Cambio Climático finalmente encontró un canal para que los países puedan expresar sus intenciones reales de contribución a la reducción de gases de efecto invernadero en el mundo.

 

Este problema es acumulativo y si no se reduce, vamos a ir incrementando la temperatura. Entonces, las INDC representan los compromisos de cada país en función de sus propias capacidades, condiciones y características para contribuir a la mitigación, reduciendo lo poco o lo mucho que hacen, o algo de lo mucho que hacen, o bastante de lo poco que hacen.

 

Es muy importante, pues representa una voluntad conjunta de los 170 países que han presentado sus INDC, de un total de 195 miembros de la Naciones Unidas. Ahora, dentro de cada país, hay que impulsar aún más la importancia y la conciencia de los que trabajan, de los que producen, del Gobierno, del sector privado y de la población en general.

 

¿Cuál es la propuesta de Perú?

 

Perú ha presentado una propuesta de reducción del 30% de sus emisiones para el año 2030. Suponemos que en el 2030, según la curva natural de crecimiento, tendríamos 290 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, sobre esa cantidad creemos que el Perú puede reducir el 30%.

 

Ese 30% ayudaría quizás muy poco a lo global, pero para el país es muy importante pues las dos terceras partes de ese 30% está conformada por las emisiones de la deforestación o del cambio del uso del suelo, que es una emisión improductiva, no es como la energía o los residuos sólidos o los procesos industriales que reflejan una capacidad de producción. Aquí hay pérdida de ecosistemas, de servicios ecosistémicos, de calidad de vida de la gente que vive en la Amazonía, y pérdida de territorio y de riquezas. Entonces creemos que enfocar las dos terceras partes de nuestras reducciones en el sector forestal es una posición acertada.

 

La otra tercera parte de esa reducción está en la energía, básicamente en el transporte, donde tenemos que hacer mucho trabajo para reducir las emisiones y optar por energías renovables y limpias. La hidroeléctrica es una posibilidad, pero el agua va a estar afectada de alguna manera por el cambio climático. Energías renovables como solar, de viento, geotermia son recursos que todavía no hemos explorado bien en el Perú y que tienen un enorme potencial. Luego, una mínima parte de los residuos sólidos está adecuadamente tratada. Ese es básicamente lo que estamos planteando en la Contribución Nacional.

 

También se ha presentado una implementación de estrategias a nivel de Latinoamérica. ¿En qué consiste?

 

Colombia, Chile y Perú tenemos una serie de similitudes y acercamientos, que nos hacen estar casi en el mismo camino. Y coincidimos en muchas cosas, como en este proceso de formular nuestras estrategias de desarrollo que consideren el hecho de que el cambio climático va a afectar el desarrollo de nuestros países. Son estrategias de desarrollo pensadas en términos de los impactos del clima, pero también en términos del aporte que tenemos que hacer respecto a la mitigación y adaptación ante el cambio climático.

 

En el Perú tenemos una Estrategia Nacional ante el Cambio Climático, pero todavía no tenemos un Plan Nacional de Desarrollo que incorpore cabalmente este conjunto de estrategias. Eso está trabajando el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN). De las 25 regiones del país, 16 ya tienen sus estrategias regionales de desarrollo aprobadas, y algunas de ellas ya las están implementando.

 

Creemos que una ley que haga referencia a esta necesidad de incorporar el cambio climático a los procesos de desarrollo sería interesante. El Congreso tiene un proyecto y probablemente lo apruebe antes de terminar el actual Gobierno, y eso sería bueno para marcar una pauta futura para que todos los planes de desarrollo consideren el término de cambio climático.

 

En el marco de la COP21, ¿qué estamos aportando con estas INDC?

 

Yo veo a las INDC como una especie de ensayo general que se ha hecho para ver si el mundo podría o no sumar una cantidad importante de esfuerzos para reducir las emisiones, y ha demostrado que sí. Da una esperanza a los países para que por sí mismos empiecen a sumar esfuerzos.

 

Hay otros signos positivos: existe ya tecnología en energía, en transporte, en residuos sólidos, una enorme revolución de propuestas y formas de trabajar el uso de los recursos de la naturaleza y los combustibles, que dan una gran esperanza sobre el futuro. Pero todavía falta que los intereses que están alrededor del petróleo, del carbón, del transporte empiecen a sentir la pegada. Yo creo que esa va a ser la tendencia, porque también la sociedad civil a través de las redes sociales y otros medios empieza a presionar para que los mercados respondan a esta necesidad. Creo que alrededor de la Convención van a surgir presiones para que se vaya mejorando la calidad de las contribuciones de cada país, más allá de las INDC, más allá de la Convención misma.

 

Es un precedente y una expresión oficial, pero todavía se requiere esfuerzos. Se ha avanzado bastante, pero son 20 años de negociaciones y todavía no tenemos un acuerdo global. Tiene que suceder algo fuera de la Convención para que se llegue a un acuerdo.

 

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