Por: Fabricio Martinez Carrasco, voluntario de Clima de Cambios
Cada 30 de mayo se celebra el Día Internacional de la Papa, una fecha que reconoce el valor alimentario, cultural, ambiental y económico de uno de los cultivos más importantes del mundo. En el Perú, esta celebración tiene un significado especial: la papa no solo está presente en nuestra mesa, sino también en nuestra historia, en la agricultura familiar y en la biodiversidad andina.
La papa suele aparecer en nuestra vida diaria de manera sencilla: en una causa, una papa a la huancaína, una pachamanca, una sopa o una comida familiar. Sin embargo, detrás de este alimento cotidiano existe una historia mucho más grande. La papa conecta a los Andes con el mundo, a las comunidades campesinas con la seguridad alimentaria y a la biodiversidad con los retos actuales del cambio climático.
Por eso, el Día Internacional de la Papa, celebrado cada 30 de mayo, no es solo una fecha simbólica. La Asamblea General de las Naciones Unidas designó esta fecha para generar conciencia sobre los valores nutricionales, económicos, ambientales y culturales de la papa, así como sobre su aporte a la seguridad alimentaria y al ingreso de las familias productoras rurales (Naciones Unidas, 2023). En otras palabras, esta celebración invita a mirar la papa no como un simple acompañamiento, sino como un cultivo estratégico para el presente y el futuro.
¿Por qué se celebra internacionalmente?
La celebración internacional de la papa responde a su importancia global. La ONU reconoce que este tubérculo es una de las contribuciones más importantes de la región andina al mundo, debido a que forma parte de los principales cultivos alimentarios consumidos a nivel mundial y contribuye directamente a la seguridad alimentaria (Naciones Unidas, 2023, p. 2). La papa nació en los Andes, pero hoy alimenta a personas de distintos continentes.
Además, la fecha permite visibilizar el papel de la producción familiar y de pequeña escala. La ONU destaca que los agricultores rurales, incluidas muchas agricultoras, contribuyen a reducir el hambre, la malnutrición y la pobreza mediante la producción de papa (Naciones Unidas, 2023). Por ello, celebrarla internacionalmente también significa reconocer que la seguridad alimentaria depende del trabajo de familias agricultoras que conservan este cultivo.
La FAO refuerza esta mirada al señalar que la papa contribuye a objetivos vinculados con hambre cero, agricultura sostenible y oportunidades económicas, pues no solo es parte de la dieta de muchas personas, sino que también genera empleo e ingresos a lo largo de sus cadenas de valor (FAO, 2025a, p. 2). Así, el Día Internacional de la Papa funciona como una oportunidad para discutir cómo producir, consumir y conservar este cultivo de manera más sostenible.

Foto: Andina
Perú: territorio de origen y diversidad
En el Perú, hablar de papa es hablar de historia andina. El catálogo de variedades de papa nativa del sureste de Junín señala que es un cultivo originario del Perú y que su domesticación probablemente comenzó hace aproximadamente 10,000 años, mientras que la primera especie cultivada habría aparecido hace unos 7,000 años en el área del lago Titicaca (Minagri et al., 2017, p. 10). Esta información muestra que la papa no es solo un producto agrícola, sino que es también una herencia cultural transmitida durante generaciones.
Esa herencia se expresa en una diversidad impresionante. Según la FAO, el Perú posee la mayor diversidad de variedades nativas y mejoradas de papa en el mundo, con más de 3,000 variedades de papas nativas, ocho especies cultivadas y 199 especies silvestres registradas en el país (FAO, 2025b). En la misma línea, el catálogo de Junín indica que, en el banco de germoplasma del Centro Internacional de la Papa, existen más de 4,000 variedades cultivadas de todo el mundo, de las cuales cerca de 3,000 fueron recolectadas en el Perú (Minagri et al., 2017, p. 10). Esta diversidad convierte al Perú en un punto central para entender la agrobiodiversidad mundial.
Las comunidades que conservan la papa
La diversidad de la papa no se conserva de manera automática. Ha sido sostenida por comunidades campesinas, pueblos indígenas y agricultores familiares que han seleccionado, intercambiado y cultivado variedades durante generaciones. La ONU reconoce que los pueblos indígenas andinos, mediante sus conocimientos y prácticas tradicionales, han originado, diversificado, mantenido, protegido y preservado la papa, y sus numerosas variedades cultivadas y locales (Naciones Unidas, 2023). Esta afirmación es importante porque coloca a las comunidades como protagonistas de la historia de la papa.
El Ministerio del Ambiente también resalta que la papa es un eje fundamental de la agricultura familiar en el Perú, y que miles de hombres y mujeres conservacionistas han permitido mantener la agrobiodiversidad de este cultivo (Minam, 2019, p. 7). Por ello, conservar papas nativas no significa únicamente guardar semillas, sino también proteger conocimientos, prácticas agrícolas y vínculos comunitarios.
Papa, ambiente y cambio climático
La papa también es importante para enfrentar los desafíos ambientales, especialmente los efectos del cambio climático sobre la agricultura. Esto se debe a que muchas variedades nativas han logrado adaptarse durante siglos a diferentes altitudes, suelos y condiciones climáticas, sobre todo en zonas altoandinas entre los 3,000 y 4,500 metros sobre el nivel del mar (FAO, 2025b). Esa diversidad no solo tiene valor cultural o alimentario, sino también ambiental: permite contar con variedades que pueden resistir mejor heladas, sequías, plagas o enfermedades que se agravan con los cambios del clima.
En ese sentido, la diversidad genética de la papa funciona como una especie de “reserva de alternativas” para el propio cultivo. Algunas variedades pueden ser más productivas en ciertos territorios, mientras que otras pueden mostrar mayor resistencia frente a plagas o condiciones climáticas extremas. Por eso, el Ministerio del Ambiente advierte que la diversidad de especies y variedades de papa ofrece opciones más productivas, resistentes y resilientes frente al cambio climático (Minam, 2019, p. 7). Sin embargo, esa misma diversidad se encuentra amenazada por el abandono del campo, la pérdida de mercados y la falta de incentivos para seguir cultivando variedades nativas.
El problema es importante porque el cambio climático puede afectar directamente la producción futura de papa. Una simulación citada por el Minam mostró que, hacia finales de siglo, los rendimientos de este cultivo podrían disminuir en la mayoría de regiones del mundo bajo escenarios de altas emisiones de CO₂ (Minam, 2019, p. 71). Por ello, conservar la diversidad de la papa no significa solo proteger una tradición agrícola peruana, sino también mantener recursos genéticos que pueden ayudar a adaptar el cultivo frente a nuevas plagas, enfermedades y condiciones climáticas adversas. En otras palabras, la papa no está desprotegida del todo frente al cambio climático, puesto que su diversidad también puede ser parte de la respuesta contra los cambios adversos del clima.
Un cultivo clave para la economía y la alimentación
La papa sigue teniendo un peso importante en la producción nacional. El Perú es considerado el mayor productor de papa en América Latina y cuenta con 19 departamentos productores de este cultivo (Minagri et al., 2017, p. 11). Además, el informe técnico del INEI muestra que, en diciembre de 2025, la papa registró una variación positiva de 8.92% respecto del mismo mes del año anterior, mientras que en el acumulado anual creció 4.22% (INEI, 2026, p. 17). Estos datos muestran que la papa sigue siendo parte activa de la economía agropecuaria peruana.
Sin embargo, el reto no consiste solo en producir más. La FAO advierte que es necesario preservar la diversidad genética mientras se busca que la producción de papas nativas se convierta en una fuente de ingresos para las familias agricultoras (FAO, 2025b). La sostenibilidad de la papa depende tanto de la biodiversidad como de mejores oportunidades para quienes la cultivan.
¿Qué podemos hacer desde la ciudadanía?
Celebrar el Día Internacional de la Papa también implica preguntarnos qué lugar le damos en nuestra vida diaria. Una primera acción es valorar y consumir papas nativas no solo por su sabor o variedad, sino porque su consumo puede contribuir a mantener viva la diversidad agrícola. Otra acción importante es informarnos sobre su origen, reconocer el trabajo de los productores y apoyar mercados locales o iniciativas que acerquen estos productos a más consumidores.
Si la papa ha llegado de los Andes al mundo, el reconocimiento no debería quedarse solo en el plano simbólico: debe volver también a las comunidades que han cuidado sus semillas, sus variedades y sus conocimientos.
Una fecha para mirar el futuro desde nuestras raíces
El Día Internacional de la Papa nos recuerda que un alimento cotidiano puede contener una historia ancestral y global. En el caso peruano, la papa une biodiversidad, cultura, agricultura familiar, economía rural y adaptación frente al cambio climático. Por eso, celebrarla no significa únicamente destacar un producto típico, sino reconocer una responsabilidad compartida.
Cuidar la papa es cuidar una parte de nuestra memoria andina, pero también una herramienta para enfrentar los desafíos alimentarios y ambientales del futuro. Desde la tierra y desde las comunidades, también se construyen respuestas que contribuyen con el bienestar del mundo.
Referencias:
- FAO. (2025a). A guide to the International Day of Potato: Second edition. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
- FAO. (2025b). Perú: papas nativas. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
- Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2026). Producción nacional: diciembre 2025. Informe técnico N.º 2, febrero 2026. INEI.
- Municipalidad Metropolitana de Lima (2021). Plan de Acción para la prevención y control de la contaminación sonora de la provincia de Lima (2021-2025).
- Ministerio de Agricultura y Riego, Grupo Yanapai, Instituto Nacional de Innovación Agraria, & Centro Internacional de la Papa. (2017). Catálogo de variedades de papa nativa del sureste del departamento de Junín – Perú. Centro Internacional de la Papa.
- Ministerio del Ambiente. (2019). Línea de base de la diversidad genética de la papa peruana con fines de bioseguridad. Minam.
- Naciones Unidas. (2023). Resolución A/RES/78/123: Día Internacional de la Papa. Asamblea General de las Naciones Unidas.


