«Cada segundo, una persona resulta desplazada por un desastre», señala el Consejo Noruego para Refugiados, con sede en Oslo. Solo en 2015, más de 19,2 millones de personas huyeron de desastres, como inundaciones y tormentas, en 113 países. «Esos desastres desplazan entre 3 y 10 veces más personas que los conflictos o las guerras en todo el mundo».
«El cambio climático es el mayor desafío de nuestra generación», indicó Jan Egeland, Secretario General del Consejo Noruego para Refugiados. A medida que avanza el cambio climático, generará desastres más frecuentes y severos, y el impacto será fuerte, alerta la organización humanitaria independiente que provee asistencia y ayuda a las personas desplazadas.
Los migrantes y refugiados climáticos forman parte de la actual emergencia humanitaria. «Nunca antes, desde la Segunda Guerra Mundial, la gente necesitó tanta ayuda como ahora», alertó Egeland, quien también fue Secretario General Adjunto de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA por sus siglas en inglés).
Egeland también subrayó que el sistema humanitario fracasa en su deber de proteger a la población civil. «Espero que los líderes del mundo puedan preguntarse si por lo menos pueden parar de dar armas y dinero a los grupos armados que sistemáticamente violan el derecho humanitario, bombardean hospitales y escuelas y abusan de mujeres, niñas y niños», dijo.
Por su parte, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) pronostica que habrá 200 millones de migrantes ambientales para 2050, ya sea dentro de sus países o en el extranjero, en una situación permanente o temporal.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) alerta que las poblaciones costeras están ante un riesgo particular porque un aumento de la temperatura global de entre 1,1 y 3,1 grados centígrados significaría un aumento del nivel del mar de entre 0,36 y 0,73 metros para 2100, lo que tendría un gran impacto en las zonas bajas.
El director general de la OIM, William Lacy Swing, dijo que la migración costera ya comenzó: «Y ocurrirá tanto en las islas bajas del Pacífico y el Caribe como en los países donde la gente construye casas muy cerca de la costa y tienen inundaciones todos los años, como en Bangladesh». «Está claro que vamos a tener cada vez más conflictos por la escasez de alimentos y de agua, que se exacerbará por el cambio climático», agregó.
Lacy Swing puntualizó que nunca hubo tantas emergencias humanitarias complejas y prolongadas en forma simultánea como ahora. «Actualmente, tenemos 40 millones de personas desplazadas por la fuerza y 20 millones de refugiados, el mayor número de personas desarraigadas desde la Segunda Guerra Mundial», añadió.
El 25 del mes pasado, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) adoptó por unanimidad una resolución para reforzar la coordinación con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Por medio del acuerdo, la ONU reconoce a la OIM como «un actor indispensable en materia de movilidad humana». Cabe recordar que la OIM fue fundada tras la Segunda Guerra Mundial para reasentar a los refugiados de Europa.
«La migración está en el corazón del nuevo panorama político global y de sus dinámicas sociales y económicas. En un contexto de un creciente número de migrantes dentro y fuera de fronteras, se necesita más que nunca una relación funcional entre la ONU y la OIM», subrayó el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, celebrando la decisión de la Asamblea General.
«Vivimos en tiempos de muchas tragedias e incertidumbre. Este acuerdo muestra el compromiso de los Estados miembro con una migración más humana y ordenada que beneficie a todos y donde celebremos a los seres humanos detrás de los números«, destacó Lacy Swing.
Se espera que el acuerdo sea suscrito por Ban Ki-moon y Lacy Swing en la Reunión de Alto Nivel sobre Refugiados y Migrantes, que se realizará el 19 de septiembre en la sede de la ONU en Nueva York, donde se reunirán representantes de los Estados miembro para debatir sobre los grandes desplazamientos y enfoques más humanos y coordinados para hacer frente al desafío.
Fuente: Inter Press Service


