El proyecto consiste en la implementación de riogeneradores en zonas rurales bastante alejadas y pobres. No solo se trata de llevar la tecnología al lugar, sino que los mismos pobladores forman parte del proyecto y aprenden a manejar y reparar las máquinas. Con esta investigación y financiación más de seis mil quinientas personas que habitan en centros poblados de Cusco y Huancavelica tendrán energía para sus viviendas, centros de salud y colegios.
Hoy, Pepi Patrón, vicerrectora de Investigación PUCP, manifestó en la ceremonia de presentación que «este proyecto toca temas que están en el corazón de la universidad: medio ambiente, energías renovables y apoyo a comunidades que viven en extrema pobreza. Luego, Carlos Fosca, vicerrector Administrativo, reveló que es la primera vez que la Católica «asume un reto de tal magnitud y esperamos que este tipo de trabajos conjuntos continuen en el futuro».
Después de una pequeña semblanza de Miguel Hadzich, coordinador del Grupo Rural PUCP, él mismo explicó en qué consistía el proyecto y todos los avatares que ha pasado el equipo desde que comenzaron a trabajar con poblaciones rurales. Sobre esto último, hizo un llamado a los docentes de nuestra casa de estudios: «Salgamos de la universidad y salgamos con nuestros alumnos. Porque lo que tenemos en la universidad no se puede quedar acá».
Siempre con un toque de humor, contó que en más de una década de trabajo han desarrollado «más de 50 proyectos, basados en viento, agua y biomasa, porque cada lugar del Perú es diferente». Y en todos estos años la perspectiva también ha cambiado: «Antes llegabamos como un robot, poníamos la tecnología y nada más. Pero ahora tenemos todo un proceso que recupera el lado humano y recoge las opiniones de los pobladores, lo que produce cambios en lo que construimos». Incluso, para transferirles la tecnología y capacitar a los pobladores tienen que hablar en quechua y así el proyecto será usado y mantenido por ellos mismos.


