Hoy en la mañana, André Borschberg, piloto profesional con 40 años de experiencia, aterrizó el Solar impulse en Payerne, Suiza. Según él, éste ha sido el mejor vuelo de su carrera.
En este viaje, el suspenso no se hizo esperar, pues el piloto no sabía si el avión se iba a mantener volando toda la noche. Lo novedoso de esta hazaña es que voló más de 26 horas sin usar combustible y logró elevarse hasta los 8,564 metros, lo que convirtió a este vuelo en el más largo y más alto en al historia de la aviación solar.
La nave despegó el 7 de julio cerca de las 7 a.m. y desde ese momento las 12,000 células solares que tiene cada ala, aprovecharon la energía del sol para generar la electricidad que necesitaba el avión durante la noche.
Por su parte, Bertrand Piccard, el ideólogo del proyecto, mostró su emoción al momento del aterrizaje, y dijo: “André acaba de demostrar lo que he estado soñando estos últimos 11 años. Este es un paso crucial que da plena credibilidad al discurso que mantenemos desde hace años acerca de las energías renovables”.
Este proyecto se inició en el 2004 con un presupuesto de 40 millones de euros y con la misión de demostrar el potencial de las energías renovables en el transporte aéreo. Con el éxito de este vuelo, se consiguió demostrar y garantizar que este tipo de aviones pueden ser capaces de generar y almacenar suficiente energía como para volar sin interrupción. De hecho aún falta más implementación para que pueda usarse como transporte masivo de pasajeros o carga, pero este es un paso enorme para que se siga investigando e innovando en este rubro.
Fuente: Energías Renovables


