El G-8 ha decidido reducir antes de 2050 sus emisiones de gases de efecto invernadero un 80% con respecto a las del año 1990, el pasado 8 de julio durante la cumbre que se lleva a cabo en la ciudad de L’Aquila, Italia.
Es la primera vez que el grupo (que representa al 13% de la población y el 40% de las emisiones mundiales) adopta un objetivo sólo para los países industrializados, considerados los «históricos contaminadores» de la atmósfera.
Sin embargo, poco después de conocerse el acuerdo del G-8 uno de sus miembros criticaba por sorpresa el límite: la reducción del 80% fue tachada de «inaceptable» por un consejero del presidente ruso Dmitri Medvedev, Arkady Dvorkovitch.
Por otra parte, los líderes del G-8 han acordado en la cumbre de L’Aquila que el aumento de la temperatura global no deberá exceder los dos grados centígrados, según aseguró a Reuters una fuente europea tras las negociaciones. «El límite de aumento que se ha fijado es de dos grados centígrados como máximo», afirmó.
Los expertos ambientales aseguran que si ese límite se toma en serio forzará serios recortes en las emisiones de gases de efecto invernadero.
Según la Unión Europea, este reto se puede afrontar con cerca del 2,5% del Producto Interior Bruto mundial en el 2050.


