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CONOZCAMOS
AL PERSONAJE
Sus
Inicios
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Leonidas
Zegarra nació en en el pueblo de La Soledad (región La Libertad),
una zona aurífera en la ceja de selva. A los tres años
se trasladó con su familia a Trujillo, donde desde muy pequeño asistió al cine
con su madre. Concurría asiduamente a El Popular, Ayacucho,
y sobre todo al Chimú donde prácticamente
tenía una butaca reservada. Recuerda mucho, por ejemplo,
las películas de CANTINFLAS
y de Pedro Infante. Ahí comenzaría el romance indefinido entre
Zegarra y el cine.
Desde muy joven se involucró en las artes audiovisuales. A
los diez años estudió dibujos animados por correspondencia, y a los doce realizó su primer trabajo titulado Galacto (20 min.), corto animado hecho en 16 mm y financiado por su familia. |
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En
su colegio Faustino Sánchez Carrión de Trujillo,
asegura Zegarra, ocupó siempre el cuadro de honor
y ocupaba los primeros puestos entre tres mil alumnos. Dominaba muy bien las matemáticas, y por
ello, cuando terminó el colegio, obtuvo derecho de ingreso
directo a la universidad. Él escogió la Universidad
Nacional de Ingeniería (UNI) de Lima.
El
llamado de la vocación |
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Su paso por la UNI fue fugaz. Aunque por
tradición la familia de Zegarra estaba llena
de ingenieros, él descubrió que no servía
para eso y decidió estudiar cine. En un inicio pensó hacerlo en Estados
Unidos, pero justo ese año la Universidad de Lima abrió
el curso de Dirección y Producción de Cine al cual Zegarra
se presentó. Leonidas dice que
esa fue su entrada a la boca del lobo. La etapa más
cruel y negra de su historia. Nada resultaría como él lo esperaba.
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Zegarra
perteneció a la primera promoción de la facultad
de cine de la Universidad de Lima, junto con FRANCISCO LOMBARDI, el cineasta peruano
más reconocido actualmente. Isaac León, su profesor en el curso de
Cine Contemporáneo, recuerda que el nivel de rendimiento
de los alumnos era muy bajo y sólo sobresalía
Lombardi. Zegarra, por su parte, jamás hablaba. Posteriormente,
de toda esa promoción sólo ellos dos se dedicarían
realmente al cine: Lombardi consiguiendo éxito y reconocimiento;
y Zegarra abucheo y censura.
No
obstante, Zegarra puede levantar orgulloso el mentón por
haber grabado su
primera película (De nuevo a la vida) apenas cuatro meses después de ingresar a la Universidad de Lima. Contaba con sólo 18 años. En su tiempo la película fue severamente cuestionada
por los críticos. Entre ellos se encontraban sus
profesores Isaac León y Desiderio Blanco, a quienes
(más por resentimiento que por real indignación)
Zegarra atribuye la causa de su fracaso como director.
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