Secuencia ocupacional
 
 

Tablada de Lurín es un complejo de sitios prehispánicos en la Costa Central del Perú, en la quebrada de Atocongo, sobre la márgen derecha del río Lurín, al Sur de Lima (12°11’ Latitud Sur, 76°55’ Longitud Oeste). Descubierto en 1957 (por Josefina Ramos de Cox), el complejo es objeto de investigaciones que se desarrollan desde esta fecha hasta el presente y conciernen, entre otros, al único cementerio prehistórico en el Perú, intacto y excavado sistematicamente en el marco del proyecto a largo plazo (Pontificia Universidad Católica del Perú). El cementerio, cuyo estudio resulta clave para esclarecer orígenes de la cultura Lima, se ha hecho conocido por artefactos de cobre vaciado y dorado; éstos cuentan entre hallazgos de mayor antiguedad de los que se tiene información en la Costa Central y Sur.


Contexto ambiental

Los sitios ocupan un tablazo desértico, casi equidistante, a menos de 7 km, de las playas arenosas del Pacífico, ricos en moluscos, y del valle bajo cultivable de Lurín. En la cercanía se encuentran también yacimientos de cobre, pero su explotación en tiempos prehispánicos no pudo ser comprobada. Debido a la altura promedio de 260 m.s.n.m. y la localización al pie de las primeras estribaciones de los Andes, a lo largo de las playas del Océano Pacífico, el área está afectada estacionalmente por el ”fenómeno de loma”. Por la baja temperatura del mar (Corriente Peruana), entre mayo y noviembre, vientos alisios traen masas de aire mucho más frías de lo que correspondería de acuerdo con la latitud; gracias al efecto de la inversión térmica entre 200 y 800m s.n.m. se producen densas neblinas y precipitaciones de humedad en forma de garúas, las que hacen posible el crecimiento de vegetación de carácter herbáceo-arbustivo. La incidencia del componente arbóreo-cactáceo suele incrementarse con la altura. Las lomas, oasis estacionales en medio del desierto, atraen un número importante de especies de mamíferos, aves y reptiles.


Cronología

Las evidencias más tempranas de ocupación se ubican dentro de la capa inferior del húmus arenoso de loma (interface E/D), depositado directamente sobre arenas pleistocénicas, cuya superficie craquelada y marcada por profundos surcos, rellenos de materiales aluviónicos, habla de la intensidad de procesos erosivos al inicio del Holoceno. A partir de este nivel, cinco periodos de ocupación fueron definidos con criterios estratigráficos:1. Campamentos precerámicos en los estratos de suelos de alto contenido húmico (E/D, D inf. y D med.). Se ha logrado definir de 2 a 9 eventos de ocupación sobrepuestos en diferentes sectores. Escasas formas diagnósticas, entre puntas foleacias, una punta pendunculada-denticulada con hombros, raederas y cuchillos, leznas de hueso quemado, encuentran paralelos en los materiales relacionables con la tradición Lauricochense, particularmente de Telarmachay (VII, VI, V, IV), Pachamachay (III) y Lauricocha L-2 (II). No existen, en cambio, ningunas similitudes con el ”complejo de aldeas de horticultores-pescadores” de litoral (vg. Chilca y Ancón).2. Evidencias de permanencias temporales breves del Periodo Inicial (fogones aislados, choza semisuterrránea), en el estrato D sup. Escasos fragmentos diagnósticos de cerámica encuentran paralelos en Curayacu y Ancón. La hipótesis de J. Ramos de Cox sobre aldeas permanentes, supuestos vestigios de la sedentarización temprana en las lomas de Tablada, ampliamente divulgada, no se ha confirmado en las excavaciones recientes de K. Makowski, y resultó desprenderse de un malentendido estratigráfico.3. Cementerio de entierros en pozo, cuyas bocas se definen siempre en el interface D/C (transición Horizonte Temprano/Intermedio Temprano). La presencia minoritaria de Topará (imitaciones locales de Jahuay y Chongos) y de Pinazo-Huayco Inicial (Huachipa D), estilo originario del valle del Rimac, sugiere la coetaneidad con las tradiciones B/R al Norte del valle del Chillón (Miramar, Bańos de Boza), y con las fases finales de la cultura Paracas de la Costa Sur. La aparición de la decoración B/R y de algunas imitaciones de Interlocking, relacionada con el tercer estilo importado (Villa el Salvador) anuncia el fin del cementerio de entierros en pozo. La mayoría de vasijas (87%), incluyendo formas utilitarias y ceremoniales, fueron hechas con fines exclusivamente funerarios, en el característico estilo de Tablada, formalmente emparentado con Higueras (Huánuco). Las relaciones estrechas con la sierra se perciben también en la metalurgia de cobre, tanto en formas y técnicas, como en algunos diseños decorativos.4. Cementerio de entierros múltiples en estructuras subterráneas de piedra de tipo serrano, cuyas bocas, sellos y marcadores yacen en el estrato C inf., mientras que las zanjas destruyen a los entierros en pozo. La cerámica decorada con pintura blanca y roja sobre marrón o naranja y con negro sobre crema tiene claras filiaciones serranas del Periodo Intermedio Temprano, por un lado, y por el otro se asemeja al estilo Tablada. La arquitectura también tiene antecedentes serranos. Llama la atención la ausencia de fragmentos de estilo Lima o de sus imitaciones.

5. Evidencias de tránsito y permanencias breves desde el Horizonte Medio hasta al Periodo Colonial en los estratos C med. y C sup.


Campamentos precerámicos (aprox. 7600 - 2700 a.C.)

La presencia temprana de poblaciones prehistóricas en la zona tiene que ver directamente con el aprovechamiento estacional de los recursos de loma. Un conjunto de campamentos precerámicos se extiende en la parte más elevada del tablazo, al pie del Cerro Tres Marías, ocupando una considerable extensión de aprox. 8 ha. A juzgar por 550m2 excavados (1991-1998), de los cuales 123m2 mediante decapage, cada campamento se componía de un número reducido de fogones (menor de 5), frecuentemente ubicados dentro de cavidades naturales de tereno, y circundados por áreas de actividad y descarte. Según se desprende de las carácterísticas del contexto y de la cantidad de los desechos orgánicos acumulados, la ocupación fue muy breve en cada caso. Probablemente, el área era adecuada para establecer campamentos temporales en el límite del coto de caza, cuando camélidos y cérvidos (venado de cola blanca, Odocoileus virginianus, y guanaco, Lama guanicoe) acudían a la loma en búsqueda de alimento. La dieta basada en el consumo de ambas especies estuvo complementada con la recolección de moluscos en las playas arenosas, en particular de Mesodesma donacium, con la caza de fauna menor de loma, y con la pesca ocasional. El procesamiento de alimentos y la talla de andesitas, hematitas, calcedonias y cuarzo de orígen local son las únicas actividades bien documentadas. Las características tecnológicas y las preferencias en la dieta indican que los habitantes de campamentos provenían del interior del valle. Se desconoce el contexto preciso de cuatro entierros humanos, considerados precerámicos por M. Cárdenas, de los cuales uno contenía a un individuo masculino, dolicocefálico. El quinto entierro, fechado GaK-2470, 7830180 BP, fue encontrado en el fondo de la quebrada Atocongo, distante de los campamentos.


Campamentos temporales del período inicial (aprox. 900 a.C.)

Se trata de evidencias alisladas de fogones y actividad doméstica. Hemos registrado una estructura construida de materiales perecibles y de carácter semisubterránea, de uso temporal durante el florecimiento de las lomas.


Cementerio de entierros en pozo (aprox. 200 a.C. - 100 d.C.)

Su área reconocida mediante excavaciones y sondeos excede 20 ha. Hasta 1998 se ha excavado 4600m2 con 957 contextos. Los entierros típicos tienen forma de pozo cavado en arena (prof. 1m - 3.50m), con cámara y descanso; contienen restos óseos de individuos sentados, fuertemente flexionados, orientados hacia el E o E-NE, indistintamente en todos los grupos de sexo/edad; el ajuar está distribuido en frente y a los lados del cuerpo. Los textiles de envoltorio no se conservan, salvo en improntas sobre piezas de cobre. A menudo la cámara está sellada con lajas oblicuas u horizontales. Los entierros son en principio individuales, pero la práctica de reapertura intencional, con el fin de sepultar nuevos cuerpos desplazando a los anteriores, fue muy difundida (aprox. 26%). Tumulillos y piedras marcadoras en la boca facilitaban la ubicación de la tumba. Al lado de tumulillos se encuentra frecuentemente una vasija con tapa a manera de ofrenda. Las asociaciones permiten aislar tres categorías de entierros típicos correspondientes a individuos mayores de 1 año: 1. sin ajuar, 2. con cantidad limitada de objetos comunes para ambos sexos, 3. con objetos exclusivos para el sexo representado por el difunto, siendo asimismo el número de ofrendas mayor del promedio. Entre los objetos exclusivos para entierros masculinos mencionemos cabeza de porra, gancho de estólica, tubos, paletas y espátulas. Cantimploras (botellas frijoloides) e implementos de alfarero constituyen ofrendas exclusivas en los entierros femeninos.

Las excavaciones en área hicieron posible reconocer la organización espacial del cementerio. Las tumbas de pozo y cámara se agrupan en núcleos ovales. Los núcleos se distrbuyen alrededor de espacios destinados exclusivamente para entierros atípicos: individuos mutilados, y sepultados decúbito ventral en fosa, así como ofrendas de batracios. Según la hipótesis de K. Makowski, sustentada en los mecanismos de crecimiento de núcleos (estratigrafía horizontal), cada núcleo y cada agrupación anular, compuesta de un mínimo de 6 núcleos, podrían corresponder, respectivamente, a una familia extendida, y a un linaje compuesto de varias familias. Los entierros de élite y los entierros sin ajuar están repartidos de manera aproximadamente equitativa entre todos los núcleos excavados. Las relaciones horizontales parecen haber primado aún sobre las verticales en esta sociedad. Los anillos de núcleos conforman extensas aglomeraciones compuestas por miles de entierros y separadas por espacios libres. Existen premisas sólidas para pensar que el cementerio fue utilizado simultáneamente por varias poblaciones del valle bajo de Lurín, donde se han ubicado numerosos sitios pre-Lima del Periodo Intermedio Temprano. Uno de ellos, Limay, fue excavado.}


Cementerio de tumbas múltiples suterraneas (aprox. 100 - 400 d.C.)

Su área mínima es de 2 ha. Las estructuras, de forma ovalada o rectangular (en prom. 1.40 x 1.30 x 0.90m), y con una variedad de sistemas de acceso (vestíbulos, puertas laterales con rampa, aperturas en el techo), están construidas de piedras semi-canteadas dentro de profundas zanjas (hasta 3m). Techos de lajas sobre largas vigas de piedra están soportadas por ménsulas. Las andesitas, utilizadas en la construcción, fueron extraidas de los cerros aledaños. Los mausoleos fueron construidos secuencialmente formándose con el tiempo agrupaciones nucleares. Existe por lo menos un alineamiento SW-NE de estas agrupaciones de 400m de largo. Las 34 estructuras excavadas contenían osamentas, de entre 1 y 23 individuos de ambos sexos, mayormente adultos, sepultados como entierros primarios y segundarios. Se ha podido reconstruir un complejo rito que implicaba enterramientos sucesivos, y distanciados en el tiempo, de varios grupos de cuerpos flexionados y sentados sobre canastas, mirando hacia el Este. Luego del entierro del individuo principal la zanja de acceso se cubría de rellenos con ofrendas. Un sello de lajas marcaba el lugar en la superficie.

 
 
   
 
Unidad en proceso de excavación. Capa D nivel X. Distribución de material lítico y malacológico.
Sector SE-A
 
     
   
 
Exposición de bocas de tumbas (entierros en pozo). Capa D, niveles 6 y 7. Sector SEA
 
   
   
 
Excavación de capa D nivel IX. Sector SE-A
 
     
   
 
Excavación de capa E nivel XII. Sector SE-A
 
   
   
 
Excavación de capa E nivel X. Exposición de superficie de craquelado. Sector SE-A
 
     
   
 
Excavación de capa E nivel XIII. Se aprecia mejor el craquelado.
Sector SE-A
 
   
   
 
Excavación de CF 308, la matriz intruye la capa E nivel XIII.
Sector SE-A
 
     
   
 
Excavación de contextos funerarios. Las matrices se exponen en capa F. Sector SE-A
 
   
   
 
Excavación de contexto funerario, con cámara en el fondo. Sector SE-A
 
     
   
 
Excavación de contextos funerarios. El CF373 es reabierto por el CF303, y colocado este último sobre el primero. Sector SE-A
 
   
   
 
Exposición de CF 567 en buen estado de conservación. Sector SE-A. Temporada 1998
 
     
   
 

Excavación de contexto funerario (CF111) en perfil. Sector SE-A. Temporada 1992

 
   
   
 
Techo de lajas unidas por argamasa. Sector NE-B, Estructura Funeraria 1
 
     
   
 
Proceso de excavación del interior de EF 1. Sector NE-B
 
   
 
Excavación del Sondeo 3, Sector NE. Capa D nivel 6, exposición de bocas de tumba y contextos ceremoniales
 
 
 
 
 
 
Excavación de capa D nivel 6. Sondeo 3, Sector NE. Temporada 2005
 
 
 
 
 
 
Excavación de contexto ceremonial CC1, capa D nivel 6. Temporada 2005
 
 
 
 

Excavación de Sondeos 4, 5 y 6, capa D nivel 6. Exposición de alineamiento de contextos ceremoniales y exploraciones. Sector NE. Temporada 2005.

 
 
 
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