Secuencia ocupacional
 
 

Pueblo Viejo – Pucara fue el asentamiento principal del curacazgo de Caringa, construido por los mitimaes transladados de la vecina sierra (actualmente Provincia de Huarochiri), llamados posteriormente en el siglo XVI “los Caringa de Huarochiri”. Por su tamaño, Pueblo Viejo – Pucara disputa con Pampa de las Flores el lugar del mayor asentamiento urbano en cuanto al área residencial en el valle después de Pachacamac, si bien en el caso de este último no tenemos aún evidencias claras sobre la real extensión de complejos residenciales. De hecho, Pueblo Viejo Pucara supera en extensión a otros asentamientos contemporáneos en la zona de lomas que las fuentes etnohistóricos atribuyen a los Caringa, como Malanche (Pacta) o el sitio epónimo Caringa, según los datos de Engel (1988) y Mujica (1987, 1991, 1997) y también a la mayoría de sitios en la serranía de Yauyos.

La existencia de dos complejos residenciales de élite con amplios espacios públicos, buen nivel de vida reflejado en la dieta, y el acceso a bienes “suntuarios” probablemente distribuidos por el estado fundamentan bien nuestra hipótesis sobre la importancia del asentamiento. Por otro lado, la visita de Rodrigo Cantos de Andrade puso en evidencia el espeluzante cuadro de despoblamiento del valle, de la rápida aculturación y aún más rápida transformación de las estructuras indígenas del poder. Sospechamos que la aparente confusión en cuanto al nombre del señorío indígena de las lomas, entre Patca y Caringa, es una consecuencia de esta situación.

Dos únicas perlas de vidrio y ni un fragmento de cerámica colonial demuestran que Pueblo Viejo – Pucara fue abandonado en el momento mismo de la desintegración de la organización política del Tahuantinsuyu. Como otros mitimaes sus habitantes se habrían retirado a la serranía o al interior de las lomas, a Patca o Caringa. En este nuevo contexto colonial habría crecido, en el completo margen de la encomienda española, la importancia de los asentamientos arriba mencionados, puesto que se convirtieron en mayores concentraciones de población indígena en la zona.

Confrontando las evidencias arqueológicas con las fuentes etnohistóricas, no cabe duda para nosotros que Pueblo Viejo – Caringa fue construido como lugar fuerte, cuartel, y centro de control sobre el valle, así como sobre las lomas con sus rebaños. No estamos en capacidad de demostrar si la decisión de construirlo fue tomada durante la conquista del valle por Pachacuti o después, a raíz de la rebelión de los Huarco de Cañete. Esta segunda alternativa nos parece particularmente atractiva. La refuerza el testimonio de la alianza de las etnías serranas y de su dios Pariacaca con los Incas, registrado por Ávila. En cualquier caso, la existencia de esta pucara con aprox. 1000 hombres bajo armas listos para intervenir y dotados de grandes reservas de alimentos en sus depósitos así como rebaños, cambia el cuadro interpretativo que suele manejarse en el caso del valle de Pachacamac. La dominación del valle de Lurín no fue tan pacífica y basada únicamente en el control del célebre oráculo.


Cronología

La cronología del asentamiento fue establecida en base a la excavación estratigráfica en tres sectores (II, III y IV) en la parte alta y baja del asentamiento. Resultados similares fueron obtenidos en unidades domésticas, en unidades de arquitectura ortogonal con espacios públicos, probables residencias de los dos curacas, y en el complejo basural del sector IV. Estas últimas evidencias son particularmente relevantes dada la complejidad del montículo compuesto de 49 estratos y lentes sobrepuestos de basura y de tierra que la cubre. En todos los sectores hemos registrado el material diagnóstico relacionado de manera incuestionable sólo con el Horizonte Tardío directamente sobre el estéril. Nos referimos a los tiestos y vasijas enteras Inca polícromo provincial, Chimú – Inca, escudillas grises del estilo Inca con aplicaciones escultóricas en el borde.

Hasta el presente no hemos encontrado, ni en la superficie ni en las excavaciones, un sólo fragmento de cerámica colonial vidriada, o algún otro elemento de la cultura material posterior a la conquista española. En el Sector II hemos encontrado en el estrato inmediatamente previo al abandono, dos cuentas de vidrio que atestiguan que el asentamiento fue ocupado hasta el inicio del Periodo Transicional.


Arquitectura, función e identidad

La arquitectura de Pueblo Viejo – Pucara es original en cuanto a la planificación del conjunto, al diseño de estructuras y a las técnicas constructivas, y carece de paralelos tanto en el valle de Lurín como en el área vecina de lomas de Patca, y Cruz de Hueso.

La caracteriza en primera instancia la organización discontínua del espacio urbano. Este se compone de cuatro aglomeraciones de estructuras domésticas con entradas que dan a un patio cerrado o a una plaza abierta de un lado. A estas cuatro aglomeraciones se agregan dos conjunto de arquitectura ortogonal, uno en la parte alta, otro en la parte baja del asentamiento. Hemos podido comprobar que esta distribución es intencional. Sin embargo, la plaza misma es tratada como un descampado y se convierte a veces en el patio formal en el proceso de crecimiento de cada aglomeración con las características de grupo-patio.

En segunda instancia llama la atención la rigurosa aplicación de la lógica modular, la que se repite en todas las construcciones techadas. El módulo típico se compone de:
- Dos estructuras con techo de piedra, de planta rectangular y dos pisos, alineadas
- Dos recintos rectangulares con el techo de material perecible, excepcionalmente sin techar.

El módulo descrito conforma el espacio habitacional de una casa típica. Las hay más modestas con un solo depósito de dos pisos y un solo cuarto habitacional.

La tercera carácterística particular del sitio la constituyen amplios corrales de pirca que se encuentran en la cercanía del complejo palaciego de abajo. En uno de los recintos se ha conservado una piedra parada ex profeso a manera de huanca, a la que se asocia una pequeña plataforma-altar. Los testimonios recogidos en Canta por extirpadores de idolatrías (Duviols 1979, 1986) describen espacios similares.

La cuarta particularidad del asentamiento consiste en la recurrente (Sectores II, III) adaptación de conjuntos de depósitos para el uso funerario. En varios casos (Sector III) ello ha impicado la destrucción del segundo piso con el fin de garantizar el fácil acceso al primero transformado en cámara funeraria. Esta transformación se relaciona con el abandono y clausura de los recintos domésticos aledaños. Los entierros son por lo general múltiples, primarios, en posición sentada con los miembros fuertemente flexionados. La desarticulación parcial de algunos individuos demuestra que los cuerpos fueron sepultados secuencialmente. El modo de enterramiento es diferente que en la aledaña costa central. Los cuerpos fueron depositados por lo general sin ajuar pero vestidos, lo sugiere la tafonomía y presencia de tupus. Muy frecuentes son las ofrendas de Spondylus sp. en cambio las de cerámica son excepcionales.


Tecnologías y estilos

La tecnología de construcción es en el caso de Pueblo Viejo-Pucara un buen indicador de probable identidad de los habitantes siempre y cuando esté confrontada con otras variables. En la mampostería se usa piedras semi-canteadas, cuya cara trabajada está orientada hacia la cara, y un mortero de arcilla recolectada en los depósitos aluviónicos cercanos, mezclada con hematitas y limonitas. Los muros de doble cara pueden tener rellenos de pachilla. Las esquinas están frecuentemente consolidadas con bloques de forma paralelipípeda. Bloques canteados se usan también para jambas de pasadizos. En el entramado de muros, las capas constituidas por delgadas y pequeñas lajas horizontales alternan con capas constituidas por lajas más grandes. Hay casos de muros construidos en una técnica diferente en cuanto a la selección de piedras en el entramado de muros. Se usa piedras grandes en la base y menores en las partes altas. Un tercer sistema consiste en el uso de piedras medianas, cuya cara plana, aproximadamente poligonal, se orienta hacia la cara del muro. Finalmente existen numerosos casos de pircado, en particular en los recintos externos. Hemos comprobado que estos diferentes tipos de aparejo se usa en la misma estructura sin alterar su diseño inicial, y dentro de la misma fase estratigráfica. Por ende la variabilidad de mampostería carece de valor cronológico absoluto aplicable a todo el sitio. Los techos de los depósitos se sostienen, en la mayoría de casos sobre ménsulas de lajas cortas, empotradas en el muro. Las ménsulas con contrapesos soportan vigas de piedra. En algunos casos las lajas descansan directamente sobre el muro. Todas las técnicas descritas así como las formas elementales de los que se componen los módulos tienen analogías muy cercanas en las alturas de Huarochirí, en los sitios de épocas tardías.

En resumen la arquitectura y los comportamientos funerarios sugieren el asentamiento fue construido por los pobladores oríundos de la sierra.

En cambio en el material cerámico predominan los estilos costeños. Hay notable parecido con las muestras de la IIIra muralla de Pachacamac y de la Rinconada Alta de la Molina (Guerrero inf. personal), y con algunos conjuntos excavados por Eeckhout (1999). Predomina una amplia gama de alfares y estilos que Eeckhout (ibid.) llama Lurín anaranjado (formas ichma e inca), Lurín engobe rojo (incluyendo cántaros de cuello convexo, asas laterales horizontales y serpientes aplicadas sobre el cuerpo), con decoración de bandas cremas, negro y crema, así como Lurín negro pulido (incluyendo botellas en estilo Chimú-Inca). Existe una serie representativa de aríbalos polícromos inca local, escudillas grises pulidos con decoración figurativa acoplada, inca provincial. En cuanto a otras categorías diagnósticas para el periodo hay que mencionar conopas, morteros de piedra en forma de cabeza de llama, tupus de hueso y cobre con decoración figurativa de aves, cabezas de porra de bronce.

La recurrencia de cerámica fina, de objetos de metal, incluído plomo y bronce, de Spondylus sp. sugieren que los habitantes de Pueblo Viejo – Pucara tuvieron acceso privilegiado a redes de distribución que suponemos habían sido controlados por el estado Inca.

 
     
   
 
Vista panorámica del Sector II, cuerpo principal y corrales al sur del complejo palaciego.
Foto:  M. Jiménez
 
     
   
 
Sector III. Vista una unidad residencial, destacando depósitos techaos con lajas de dos pisos
 
   
   
 
Sector III. Reconstrucción de uno de los depósitos techados de dos pisos
 
     
   
 
Sector III. Vista de conjuntos residenciales
 
   
   
 
Sector IV. Detalle de unidad residencial modular
 
     
   
 
Sector III. Detalle de excavación de una habitación, parte de una unidad residencial modular
 
   
   
 
Sector IV. Área ceremonial ubicada en la parte alta del asentamiento
 
     
   
 
Sector IV. Detalle de escaleras que va al área ceremonial
 
     
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