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Durante los últimos 100 años, desde Max Uhle hasta Arturo Jiménez Borja, María Rostworowski y Peter Eeckhout, se han manejado en relación con el complejo monumental de Pachacamac múltiples escenarios interpretativos, en los que variaba tanto el papel que se atribuía a la administración inca en la re-organización espacial del famoso templo-oráculo, como la interpretación funcional del asentamiento. Por ejemplo, Uhle argumentaba que la organización planificada y la construcción de los principales edificios monumentales se debieron a la iniciativa de la administración imperial. En cambio posteriormente, varios autores suponían que la planificación ortogonal de Pachacamac se había originado en el Horizonte Medio. Los estudios de Dorothy Menzel sobre la cronología estilística del Horizonte Medio y su convicción acerca del papel que habría jugado el centro ceremonial en esta época han dado origen sin duda a estas propuestas. Algunos, como Regulo Franco, planteaban incluso que la hipotética fundación del templo se situaría en el Periodo Formativo y desde esta época el complejo ceremonial se habría desarrollado de manera continua.
Por otro lado, nuevas propuestas interpretativas, sustentadas con argumentos arqueológicos, se han agregado en las últimas décadas a las anteriores. Acorde con las viejas y con las nuevas propuestas se vislumbran cuatro interpretaciones diametralmente diferentes de Pachacamac. Este complejo arquitectónico monumental puede ser visto como:
1. Centro ceremonial ‘poblado’ que cuenta con un templo principal y varios templos segundarios, construidos por las comunidades de fieles, representantes de las etnías que poblaban la costa y la sierra central: vg. Jiménez Borja, Rostworowski.
2. Centro administrativo y ceremonial urbano planificado cuya traza se definiría en el Horizonte Medio o poco antes: vg. Patterson, Bueno.
3. Ciudad capital de uno de los más importantes señoríos de la costa en el Periodo Intermedio Temprano, con numerosos palacios de gobernantes que se construían sucesivamente uno a lado del otro, en el descampado arenoso, al Nor-Este del templo del dios Pachacamac, sobre la margen elevada del valle: vg. Eeckhout, opiniones similares expresaron previamente Uhle y Tello.
4. Resultado de un largo desarrollo discontinuo, en el que cada una de las estadías sucesivas de Pachacamac monumental, separadas por hiatos de distinta duración, tendría origen y características distintas de las demás. La organización espacial actualmente perceptible se debe a las fases sobrepuestas correspondientes a periodos tardíos, y en particular al Horizonte Tardío. Este último escenario concuerda en nuestra opinión mejor con los resultados de excavaciones realizadas por Eeckhout, Shimada y Makowski.
Nuestras investigaciones en las pampas al pie de la Segunda Muralla han arrojado resultados definitivamente negativos en cuanto a la existencia de aglomeraciones residenciales de carácter urbano. Al contrario, se ha registrado un mosaico de eventos relativamente breves, y posiblemente inconexos entre sí, todos ubicados cronológicamente en el Horizonte Tardío.
La excavación de una trinchera en la parte final de la avenida Norte-Sur nos ha permitido registrar las asociaciones estratigráficas de la calzada, de las superficies de uso y del muro lateral Oeste. Este muro es la prolongación de una de las dos murallas que bordean la calle en toda su extensión. Los resultados fueron inesperados. Creíamos posible encontrar una compleja secuencia estratigráfica, similar a los perfiles documentados por Eeckhout y Shimada al pie del Templo Pintado y en la Plaza de los Peregrinos. Varios niveles de calzada y varias trazas de caminos con sus muros laterales debieron sobreponerse en el lugar donde parecía situarse el principal acceso al santuario de Pachacamac. Patterson lo creía en uso desde el Periodo Lima, es decir durante casi 1,000 años, dado que la calle Norte-Sur parece dirigirse hacia la pirámide de adobitos del Templo Viejo.
En lugar de la compleja estratigrafía hemos encontrado evidencias claras que el segmento del camino investigado por nosotros fue construido al fin del Periodo Intermedio Tardío, o al inicio del Horizonte Tardío. Una ofrenda de miniaturas de sapos de cerámica, los que fueron separados de bordes de vasijas, y sepultados en una cavidad, guarda quizás relación con el desmantelamiento parcial de muros laterales del camino. No sabemos si estos trabajos se debieron a los daños sufridos por los muros a causa de algún terremoto o, lo que es más probable, están en relación con la construcción de las pirámides n° VIII y n° V, así como del gran recinto que las une. La construcción de la primera de estas pirámides implicó la destrucción del muro lateral Este del Camino, a juzgar por las evidencias de la superficie. Estas dos pirámides con rampa son las únicas ubicadas afuera de la Segunda Muralla. La pared trasera de la pirámide n° 8 se encuentra a 5m al Nor-Este del borde del camino. Luego del desmantelamiento de los muros el área del camino queda ocupada por construcciones domésticas de quincha. Este nivel de ocupación tiene firmes asociaciones con la cerámica diagnóstica del Horizonte Tardío, incluidos aríbalos y platos Cuzco Policromo Provincial A.
A la luz de estos resultados nos hemos visto en la necesidad de revisar la función del camino Norte-Sur. La hemos recorrido con las fotos aéreas, satelitales, y con los planos, incluidos los de Bandelier y de Uhle, en la mano. Los resultados fueron los siguientes. Hemos constatado que el camino nunca se proyectaba hacia el Sur más allá del cruce con la calle transversal. Una depresión de casi 4m de profundidad, probable cantera de arcilla en uso durante el Periodo Intermedio Tardío, lo impide hoy y lo impedía en la antigüedad. No se vislumbra ningún camino de acceso desde el cruce hacia el gran patio en desnivel en las inmediaciones de la Plaza de Peregrinos y del Templo Viejo. Como bien lo observan Paredes y Ravines, la calle Este-Oeste tiene características diferentes que la Norte-Sur, dado que no fue planificada en toda su extensión. Estamos convencidos que tanto la calle Norte-Sur como la extensión oriental de la calle Este-Oeste tuvieron una sola función: asegurar el acceso a la Pirámide con rampa n°2. Adicionalmente ambas calles brindaban acceso a las áreas de depósitos y de patios segundarios en los anexos traseros o laterales de las pirámides con rampa n° 1 y n°12. El segmento oriental de la calle Este-Oeste llega sólo a la puerta trasera del complejo de la pirámide n°1. Luego hay un gran desnivel y se abre un descampado triangular, parcialmente clausurado por altos basurales. Por ende, esta no ha sido la principal vía de acceso hacia la Plaza de los Peregrinos, como lo postulaba, entre otros, Eeckhout. La secuencia estratigráfica documentada por nosotros, sugiere, a título de hipótesis, que el sistema de dos caminos estuvo mantenido como una vía ceremonial luego de la construcción de la pirámide con rampa n°2. Luego, las vías de acceso tuvieron tal vez una función mayormente económica facilitando el transporte de bienes a la zona de depósitos. Ello concordaría con la falta de mantenimiento de la calzada, el arenamiento, y finalmente con el desmantelamiento y la tugurización de la portada, la que está parcialmente invadida por construcciones de quincha.
Además del acceso a la calle Norte-Sur, la Segunda Muralla cuenta sólo con una posible apertura más en todo su recorrido por las periferias septentrionales del complejo monumental. Esta apertura se encuentra casi en el eje visual que se extiende entre la Portada de la Tercera Muralla y la rampa principal de la pirámide n° 1. Presenta también un contrafuerte interno de lado oriental, similar al que existe en la portada arriba mencionada. Sin embargo, su aspecto actual es amorfo como si fuese simplemente un segmento del muro derrumbado por la fuerza del hombre o de la naturaleza, y reutilizado de manera oportunista como vía de acceso hacia la hacienda en los tiempos coloniales y republicanos. Hemos abierto en este lugar dos amplias áreas de excavación, de ambos lados de la Segunda Muralla. Los resultados fueron ampliamente satisfactorios. Hemos logrado comprobar que se trata efectivamente de la entrada principal al complejo monumental de Pachacamac desde el lado norte durante el Horizonte Tardío. La portada fue concebida como tal desde el principio y construida con la Segunda Muralla.
Estos resultados concuerdan bien con las conclusiones del informe aún inédito de Ponciano Paredes, quién excavó la Pirámide con Rampa n° 1 por encargo de Jiménez Borja. Paredes considera que la fase monumental de este complejo, actualmente reconstruida, proviene del Horizonte Tardío. Las dos pirámides con diferentes orientaciones, la n°1 y la n°4, conformaban el hipotético complejo de la entrada al santuario. Sus rampas dan a la misma secuencia de patios con un amplio puquial, hoy sepultado por arena, a la que se accedía por medio de la Portada en la Segunda Muralla. La presencia de la fuente de agua, tan importante para las necesarias abluciones, anterior al ayuno y otros actos rituales, nos parece significativa.
Resumen de la ponencia de K. Makowski en The 47th Annual Meeting of Institute of Andean Studies, Berkeley, California 12-13 de enero del 2007. |
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