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Ubicación
Las Pampas de Pachacamac se ubican al norte del Sector monumental, y al exterior de la Segunda Muralla que rodea el complejo administrativo y ceremonial de la antigua ciudad, y asimismo de ambos lados del camino Norte-Sur que atraviesa la puerta en la Tercera Muralla. Dicha muralla es la única construcción en el centro de una extensa planicie arenosa, en la vecindad del Asentamiento Humano Julio C. Tello, creado, como la UPIS San José a raíz de la invasión de la zona arqueológica. En actualidad la carretera a Atocongo corta la Tercera Muralla a pocos metros de la Puerta. La mencionada carretera se dirige hacia el cercano cruce con la antigua carretera Panamericana Sur que bordea el muro moderno, construido para proteger la mayoría de estructuras pertenecientes al complejo monumental y el Museo de Sitio. En el amplio llano arenoso que se extiende entre las dos murallas prehispánicas (la Segunda y la Tercera Muralla), las concentraciones de basura y ceniza que afloran sobre la superficie son las únicas evidencias de actividades prehispánicas. La portada es quizás la misma que ha atravesado Miguel de Estete, quien registra el viaje realizado por Hernando Pizarro a Pachacamac. El texto de Estete adquiere un valor muy especial ya que describe a la ciudad funcionando:
“...Llegados al pueblo comenzamos a caminar derecho a la mezquita, la cual era cosa de ver y de gran sitio, teniendo en la primera puerta dos porteros, (...) contra su voluntad y de ruin gana nos llevaron, pasando muchas puertas, hasta llegar a la cumbre de la mezquita”.
Antecedentes de investigación
Max Uhle (1903), fue el primero en prospectar el área circundante a la monumental. Es interesante el énfasis en la envergadura de los trabajos de construcción realizados en el periodo Inca que transformaron significativamente el aspecto de la ciudad:
“Se ha sostenido que Pachacamac en el tiempo de la conquista española estuvo parcialmente desierta. Miguel de Estete habla de edificios arruinados y de la condición dilapidaria de muchos de los muros. Es más, no se debe ignorar que Hernando Pizarro y Miguel de Estete en cada línea de sus versiones resaltan la medida e importancia del pueblo y que este último menciona la condición de algunos edificios y muros solamente como una prueba de la antigüedad de la ciudad. El muro dilapidado del que habla Estete, es el interior, el más antiguo, ya que el muro exterior de la ciudad, aún en la actualidad, está casi intacto. Todos los indicios, así como los resultados de las exploraciones tienden a probar que el nuevo territorio que se agregó a la ciudad en la época de su extensión pertenece exclusivamente al periodo Inca. Por esta razón, nuestro punto de vista parece estar bien apoyado, con respecto a que la ciudad en el tiempo de la conquista española no fue un lugar arruinado, sino más bien un pueblo floreciente.”
....”Todavía es posible distinguir una calle que cruza (el sitio), la misma que divide al pueblo en cuartos. Las secciones de los muros Noroeste y Noreste de la ciudad son similares a aquellas que flanquean las calles Noreste y Noroeste. Esos muros, de los cuales el occidental se extiende por 1000 yardas en línea recta, parece ser parte de un esquema bien planeado de crecimiento de la ciudad, el mismo plan fue seguido en la construcción de las calles que se cruzan y de esas murallas, todo en un periodo y previo a la edificación de los edificios. Sin embargo, sucedió en data tardía, ya que la ocupación en los límites de los recintos del Templo, por las calles adyacentes a esto: la Sureste y la Suroeste, es menos regular que las otras.”
“Un desierto aparentemente infinito se extiende en las afueras de los límites de la ciudad hacia el Oeste, Norte, y Noreste, desde donde se puede divisar a media milla de distancia de la ciudad, una línea oscura de mampostería. En inspección más detallada se encontró que este muro medía 20 pies de ancho y sé extendía por cuatrocientos setenta y cinco yardas, curvándose ligeramente sobre una depresión en la tierra. Los extremos parecen desaparecer en la arena movediza, la que abunda por todas partes y algunas veces tan alto como el nivel del muro cubriéndolo totalmente en algunos Sectores. Detalladas investigaciones revelan que la mampostería no es continua más allá de su longitud visible. El extremo del muro que casi toca el borde Noreste de la Muralla interior (segunda Muralla), está cruzado por otro situado a casi 2/3 de milla de distancia del interior del pueblo, detrás de las colinas y haciendo frente a la hacienda Las Palmas, aún sobre el suelo desértico. Este muro, mide aproximadamente 15 pies de ancho y varios cientos de yardas de largo, corriendo de Este a Oeste. Igualmente, cuando se cruzan los campos que separan el interior del pueblo del mar, se pueden ver las ruinas de una gran represa, a cerca de cien yardas de la orilla. Sólo quedan algunos restos de ella, pero en algún momento debió ser una estructura impresionante. Sus confines llegan por el Noroeste, cerca de las colinas que terminan aproximadamente en el mar. Comenzando con un ángulo agudo la represa se extiende a lo largo de la línea del litoral y terminaba en algún lugar frente a la colina Oeste, en cuya cumbre se alza el templo del Sol. Esta represa ha sido rota por el mar, el cual ocasionalmente cubre esa zona. La actual presa puede ser resto de un antiguo muro. Sin duda la construcción de esta obra puede adscribirse a la misma gente que construyó las murallas Noroeste y Noreste y debe haber formado parte de su plano general. Investigando más minuciosamente el territorio entre el muro interior de la ciudad (segunda muralla) y las murallas exteriores Noroeste y Noreste, se pueden divisar numerosas líneas de antiguas edificaciones sobre el suelo desértico, apenas distinguibles sobre la superficie. Por todas partes se encuentra fragmentería de cerámica. La extensa área ubicada fuera del amurallado interior de la ciudad (segunda muralla) estuvo ocupada por extensos cuartos de chozas, las cuales en la actualidad han desaparecido, estas chozas eran principalmente de troncos de cañas y sólo quedan sus bases de adobes. Todo este terreno formaba una zona exterior que se extendía alrededor del pueblo. Todos los objetos recuperados en esta área, de los entierros así como de otras fuentes exploradas en el desierto sobre el sitio de las antiguas viviendas pertenecen al periodo Inca de la ciudad. En una oportunidad se halló un collar dentro de una vasija de arcilla que consistía en cuentas de concha y cristales verde mar, la manufactura del collar demostraba que los ocupantes de este Sector del poblado pertenecían al periodo español. En esta zona los edificios estaban en proceso de construcción a inicios del gobierno español.”
......”El ancho muro exterior Noroeste (tercera muralla) puede haber sido también dejado en un estado no terminado, y se intentó conectarlo con el muro Noreste (portada de la sierra). En algunos lugares éste tiene un alto de 20 pies, mientras que otros cerca de su extremo Oeste está en nivel con la tierra, o tiene una elevación de sólo 1.5 pies. Aunque el terreno se levanta poco a poco, el nivel promedio del muro es el mismo en todas partes y se puede suponer que tales variaciones no pueden ser parte del plan original. Su superficie es excedentemente desigual en algunos lugares, en otros las proyecciones aparecen de desigual longitud, en altura varían de dos a diez pies o con terracerías que se levantan sobre el nivel general de la pared. Como no se encuentra otra explicación para la condición de esta muralla, se podría asumir que la ciudad, al tiempo de la conquista, estaba justo siendo ampliada.” (Trad. D. Guerrero 2001).
Uhle menciona también que los materiales arqueológicos (cerámica, metales, textiles etc.), recuperados en esta zona (entre la segunda y tercera murallas) difieren notablemente de aquellos recuperados de los cementerios más antiguos, al interior de la ciudad y pertenecen a un solo periodo cultural (Época Inca).
Ponciano Paredes, Luis Yépez y Jesús Ramos han realizado trabajos en la Palmas entre 1988 y 1993 con el énfasis en la denominada Portada de la Sierra. Se han propuesto precisar la función del sector y definir la secuencia constructiva. En su opinión, la Tercera Muralla dataría del Horizonte Medio ya que se semeja a las construcciones de tapial de Cajamarquilla (considerado en este entonces un centro provincial Huari, lo que han desmentido posteriores trabajos). La Portada de la Sierra ubicada en el Sector de las Palmas habría sido la vía de comunicación de Cajamarquilla con Pachacamac, utilizando la vía natural que es el valle de Lurín y los caminos que intercomunicarían las secciones medias de los valles. En estos tiempos se habría construido el camino epimural de tapial con base de piedra que tipológicamente sería anterior a la muralla de adobes. El autor menciona que las evidencias estratigráficas asociadas al camino epimural, indican que en la época de construcción y primer uso de éste, le sucedió un conjunto de cambios climáticos, que incluyeron periodos de lluvias y sequías. Uno de las consecuencias de las transformaciones sociales y políticas posterior a los cataclismos habría sido el establecimiento de un eje económico Costa –Sierra es decir entre Pachacamac y Huarochirí. Por 1350 d. C., época de auge de las pirámides con rampa, se construiría un camino epimural de adobes. Otro Niño evidenciado por la gran cantidad de restos vegetales de lomas habría sido el causante de la segunda alteración de las relaciones socio-económicas. En consecuencia la Portada de la Sierra habría sido sustituida por otra “de la Costa”, abierta hacia el camino de Chancay a Cañete. Según esta hipótesis la Tercera Muralla con la Portada de la Costa se habría construido durante el Periodo Intermedio Tardío.
Los resultados de las excavaciones en la Portada de la Tercera Muralla de Pachacamac y en sus alrededores bajo la co-dirección del Lcdo. Hernán Carrillo (PATL) y del Lcdo. Daniel Guerrero Zevallos han arrojado resultados que no coinciden con la hipótesis de Ponciano Paredes. Los trabajos se llevaron a cabo entre el 1º de Setiembre de 1994 y el 28 de Febrero de 1995. El proyecto se dividió en dos etapas. La limpieza y la excavación de la Portada (Sector 1), duró los primeros tres meses, y los tres meses restantes se ha investigado conjuntos de arquitectura ortogonal de materiales perecibles con cimientos de adobe y piedra, así como áreas de talleres ubicadas en el amplio arenal entre la Vieja Panamericana y la Tercera Muralla: Sectores 2 y 3. Los materiales recuperados fueron analizados entre 2000 y 2006 con los auspicios y el apoyo logístico del Proyecto Arqueológico – Taller de Campo “Lomas de Lurín”. Carrillo y Guerrero han detectado en varios lugares una compleja situación estratigráfica con posibles primeros niveles del Periodo Intermedio Tardío. Sin embargo, la estratigrafía de 5 capas definida en la Portada no deja lugar a duda que la Tercera Muralla fue construida y usada durante el Horizonte Tardío. Y su clausura corresponde al Periodo Colonial Temprano. |
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