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Desarrollo
de experiencia...
Recuerdo hace un par de años,
cuando le comentaba a una expositora brasileña especializada
en emprendedorismo sobre lo paradójico
que resultaba el hecho que pese a sentirnos, por nuestra capacidad
profesional, intelectual o experiencia, más preparados
para afrontar el mundo de los negocios, existían grupos
que sin mayor apego a las teorías o conceptos ejecutaban
acciones que los llevaban a un definitivo éxito empresarial
y económico en su entorno. Mi trabajo como asesora
en el área de marketing financiero de Lima Norte, me
enfrenta a una realidad diferente a la académica y
más de una vez he quedado admirada respecto a los valores
antiparadigmáticos -si me permiten la definición-
con los que estos grupos se desempeñan. En algunos
casos distantes a los míos, pero no por eso menos interesantes
para el tema.
La
respuesta de la colega brasilera no pudo ser más clara
: Es cierto, me dijo en su portugués españolizado,
nosotros estamos más PREPARADOS,
entendiendo así como muchas veces, tenemos barreras
propias que nos impiden movilizarnos hacia la acción,
produciendo un cúmulo de ideas maravillosas pero esparcidas
en una vía láctea inalcanzable.
Hace
poco, un expositor mexicano invitado para un seminario que
trató el tema del desarrollo de tesis universitarias,
nos hablaba sobre el asunto quijotesco de luchar contra la
esquizofrenia producida por la dualidad que existe entre la
teoría universitaria y la puesta en práctica
de nuestras actividades profesionales. Muchos de nuestros
alumnos, leen, revisan y en el mejor de los casos estudian
a profusos autores a los que a veces no terminan de comprender,
como parte de un suplicio que los lleve luego hacia la vanagloria
de la práctica en su carrera.
En
Desarrollo de Productos, curso que dicto en la Facultad desde
hace algunos años, se incide en mantener una línea
recta entre la creatividad y la innovación, de tal
forma que los chicos se involucren, se muevan y accionen descubriendo
a través de un enfoque específico llamado producto
nuevo, los valores, objetivos y fines que una empresa
tiene en su práctica cotidiana. De esta forma, Las
22 Leyes Inmutables del Marketing, El Pensamiento
Lateral, La Inteligencia Emocional, o los
estudios sobre Las Nuevas Limas, se convierten
en criterios aplicables a las decisiones frecuentes de la
organización. Parto de la premisa que son ellos los
que toman la elección de su mejor quehacer para la
ejecución de su nuevo producto, afrontando riesgos
económicos, conocimiento del mercado, sinergias grupales,
criterios distintos para una mejor praxis organizacional,
competencias con otros grupos muy similares en cuanto a potencialidades
y sobre todo, cambiando paradigmas al entender que las frustraciones
o los mal llamados fracasos, sólo se convierten en
experiencias negativas totalmente capitalizables
para sus planteamientos futuros.
Como
siempre les menciono al iniciar las clases, lo peor que les
puede suceder en el curso, es tener una nota por debajo del
promedio, eso lo solucionan llevándolo nuevamente con
mejor preparación. sin embargo, lo peor que les puede
suceder en la realidad, es vivir por debajo del promedio de
sus capacidades. Eso es escasez y no es lo que queremos para
nuestros futuros profesionales.
De
lo que se trata es de despertar todas las habilidades posibles,
sean estas útiles o no para la profesión y a
definirse como creativos o publicitarios desde la perspectiva
del cliente y de los consumidores. Quizás esta es la
tarea más difícil por los pocos puntos de referencia
con los que parten los alumnos para sus percepciones. sin
embargo, cuando terminan con el prototipo del invento
nuevo, ya han notado cómo piensa una organización
en cuanto a sus inversiones y riesgos, lo lejanos o cercanos
que pueden estar a los consumidores con su producto, o cómo
la emoción es tan válida como el razonamiento
para las decisiones. pero sobre todo, creo yo, han descubierto
también que la creatividad más valiosa, la más
recordada, es aquella que perdura a través del tiempo
y de la historia a favor del progreso y crecimiento justo
de nuestras sociedades.
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