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Un
nuevo héroe aparece en escena. Se trata de The Rush,
quien toma la delantera raudo y furioso, a bordo de un vertiginoso
Pontiac Solstice. Esta adrenalínica aventura se encuentra
registrada en las páginas de Rush City, una maxiserie
de seis episodios editada por la DC Comics. Una saga que cuenta
con el apoyo de la General Motors, una de las más importantes
compañías automotrices estadounidenses. En otra
parte del universo, unos jóvenes mutantes no tienen
ningún reparo en lucir prendas deportivas y efectos
personales con el logo Nike en las páginas del magazín
New X-Men para sus faenas. Mientras tanto, la Marvel Comics
no pierde tiempo y ha llegado a un acuerdo con otra corporación
vehicular de peso, Daimler Chrysler. Y amenazan con estrenar
oficialmente el Caliber, el nuevo modelo de Dodge.
Como
podrá observarse, las principales automotrices están
aprovechando este canal para atraer a los consumidores estadounidenses
varones que oscilan entre los 20 y 30 años, que suelen
ser difíciles de alcanzar. Todo ello forma parte de
una estrategia de diversificación e innovación
global de la Publicidad. A la vez, una muestra de la apertura
del sector gráfico a la competencia publicitaria de
nuevos productos, que se manifiesta en esta temporada.
La
incorporación de los mensajes publicitarios en los
textos de las historietas comporta un cambio significativo
en la configuración del medio. Esta es una oportunidad
para las compañías editoras de recibir nuevas
fuentes de financiación que pretenden sustentar el
liderazgo con sólidas ventas y ganancias. De este modo
desplazan a los ocasionales rivales y se mantienen a la cabeza
dentro del competitivo sector. Todo ello tiene una clara intención
lógica y económica en la medida que las compañías
tratan de expandir y capitalizar su presencia no solo doméstica
sino también internacional.
Por
otro lado, el hecho subraya el atractivo como el desafío
que implica ser uno de los patrocinadores de esta clase de
publicaciones. Los ejecutivos de las casas editoras DC Comics
y Marvel han sostenido una soterrada guerra respecto de la
imagen de las marcas cercana al medio siglo. Las dos empresas
tienen una historia legendaria que los convierten en adversarios
especiales. Las dos compañías andan buscando
una identidad más moderna, que sea más atractiva
para los adolescentes y jóvenes. La fragmentación
del mercado justifica el número de patrocinadores.
Cada empresa se concentra en una lectoría diferente.
Así, las páginas de las revistas están
abiertas para contar con nuevos aliados a corto y mediano
plazo. A su vez, los lectores podrán ver un nuevo campo
de batalla en sus páginas.
El
ambiente de los comics ha sufrido una serie de cambios en
estas últimas décadas. El mercado de las historietas
es tan extenso que ha atraído a un grupo mayor de lectores
y coleccionistas en ocasiones anteriores, como en la publicitada
muerte de Superman, en el año 1992. Por otro lado,
se ha producido en estos años un boom de adaptaciones
cinematográficas sobre personajes de historietas con
estrenos de carácter mundial. Los editores están
tomando ventaja de las excelentes oportunidades que se les
presentan en esta coyuntura para beneficiarse de este crecimiento.
La atención de los medios confiere el atractivo que
son favoritos.
Estas
operaciones estratégicas de asociación funcionan
con frecuencia en el ámbito mediático actual
de los audiovisuales como la televisión y el cine.
Pero rara vez se ha experimentado en revistas de entretenimiento
de imágenes fijas como los comics.
Si el resto de los medios masivos está en esa dirección,
la historieta no debe ser la excepción.
Así
que no nos sorprenderá ver a los inquietos mutantes
como Wolverine (considerado como el personaje de ficción
más popular según reciente encuesta) vistiendo
y desgarrando los atuendos de marcas afamadas o al ubicuo
extraterrestre Superman volando con prendas de la marca Gucci,
casa que en esta temporada está celebrando su 85 aniversario,
si llegara el caso.
Otro
aspecto que hay que contemplar es el impacto que ha de generar
en la legión de seguidores y lectores, la presencia
de este tipo de incursión alusiva a bienes y servicios.
No solo complicará la existencia a los guionistas y
diseñadores que tendrán que pautear en adelante
la inserción de los espacios publicitarios al interior
de las viñetas, además, los editores y publicistas
han de enfrentar a la animosidad del consumidor por las continuas
invasiones del mundo real. El comic es en esencia una herramienta
cuya lectura sirve para evadir los cotidianos problemas que
se presentan a menudo. ¿Cómo van a recibir los
usuarios estas pinceladas de bienes materiales y tener que
discernir entre la realidad y la ficción?
Otro
punto a tratar es el relativo al vínculo entre la marca
y el soporte. Vale decir, si la imagen se mantiene en la mente
de los exigentes lectores, quienes buscan satisfacer sus expectativas.
Son estos pequeños detalles los que importan a la gran
masa de seguidores, quienes dan la aceptación o el
rechazo a este tipo de propuestas. Veamos cuál es el
devenir de esta contienda editorial. Porque sin duda esta
historia continuará....
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