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De
paneles y candidatos

Una nueva campaña política ha
pasado, y otra vez nos hemos visto invadidos de publicidad diversa.
El uso de paneles en las calles es una constante en estas épocas,
sobre todo este año en que la campaña televisiva no
ha sido tan abundante.
Los paneles afectan al transeúnte
gracias a una apelación directa y sencilla, con economía
de los elementos formales, ya que su lectura se realizará
de paso y por ello no puede ser excesivamente elaborada. Por lo
tanto los mensajes buscan ser claros y directos, apelando a frases
que indiquen las cualidades principales de los candidatos, una propuesta
concreta, un valor especial, o un elemento de reconocimiento inmediato.
Así es que son realizados con colores llamativos o elementos
formales que identifiquen alguna característica de la idea
que está detrás del panel y el nombre del candidato
al que se las desea relacionar.
Pero en esta campaña los elementos
de apelación han sido tan directos que han dejado de lado
sutilezas y han atacado de frente a los pasantes, encontrándose
de todo, desde el panel minimalista que sólo coloca el rostro
del candidato y su nombre, hasta los intentos de atraer votos resaltando
acciones pasadas que sumen a su favor, como aquella candidata de
Fuerza Democrática que echaba mano a su trabajo previo con
los niños para venderse como una alternativa de cambio, relacionando
la vieja figura de los niños como el futuro del país.

Otros paneles no escatimaron su esfuerzo
en ser directos, abandonando así cualquier formulación
semántica para hacer llegar sin disimulo su idea, como la
candidata del Frente de Centro que para reforzar su promesa de no
palabrear se mostraba junto a un loro amordazado, o el candidato
de Unidad Nacional que, explotando nuevamente su minusvalía
de no tener manos indica que por ello nadie podrá romperle
la mano, como si la honestidad proviniera de una característica
física.
Unidad Nacional también es uno de
los partidos que mostraba en sus paneles no sólo el apoyo
de su lideresa sino de otros miembros, como el que promocionaba
a la candidata de Rafael Rey, aceptando tácitamente
su poco peso o valor propio, teniendo que ser apadrinada directamente
por el candidato que fue eliminado de la lista congresal, como si
fuera su reemplazo.
De igual forma Alianza Para El Futuro, conciente
de una candidata presidencial tan débil, ha debido utilizar
a la principal aspirante al Congreso a la postre, la más
votada nacionalmente- para respaldar a los demás candidatos,
a veces incluso con la figura de su padre, como una sombra tutelar
y omnipresente detrás de ellos. Y en esta abdicación
de sutilezas, el partido del prófugo no ha soslayado que
su intención principal es lograr la libertad del ex-presidente
antes que cualquier propuesta de beneficio para el Perú,
como lo hacía saber el candidato que pedía el voto
para ser el defensor de Fujimori en el Congreso sin
mostrar jamás propuesta alguna para un mejora del país.
Al final de esta campaña que
es una repetición y aumento de las anteriores-, no debe en
realidad llamar nuestra atención que los niveles de apelación
sean tan frontales y menos programáticos; lo que sí
debe preocuparnos es el que hayan electores que se sientan convocados
por estas propuestas.
Por James A. Dettleff
Jefe del Departamento de Comunicaciones -
PUCP
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