Dicen que hay un paso del amor al odio, pero vaya uno a saber cuántos habrá de la publicidad a
la diplomacia. El asunto es que tenemos "pruebas andantes" de que es un camino que sí se puede recorrer
con toda la ilusión que significa entregar tus conocimientos profesionales al servicio de tu país.
Ese es pues el caso de nuestros alumnos Patricia Gallardo y Ronnie Habich,
ambos egresados de la Especialidad de Publicidad, ambos embarcados
en este proyecto que apuesta por un Perú bien comunicado.
PATRICIA GALLARDO
Publicista PUCP.
Diplomática. Ministerio de Relaciones Exteriores
Honestamente, pensé que, después del último
examen, me desligaría para siempre de la Universidad. Por
eso, me sorprende estar escribiendo ahora un texto para una revista
de la facultad en la que estudié.
Tengo que reconocer que, si bien esos tres años
tuvieron sus altas y bajas, con el tiempo, como una suerte de
mecanismo de defensa de la psique, solo se decantan los mejores
recuerdos e inevitablemente, aunque los actuales estudiantes lo
encuentren imposible, uno termina sintiendo cierta nostalgia.
Concretamente, quisiera gritar a los cuatro vientos que: me volví
adicta a las galletas Choka de la máquina expendedora que
estaba afuera de la sala de cómputo, subí varios
kilos y me dio gastritis; sufrí un ataque de angustia y
una crisis de fe cuando acabé la carrera y pensé
que sería una desempleada más; y, viví la tortura de que se construyera el cuarto piso
del Z mientras yo tenía clases en el tercer piso.
Al mismo tiempo, como en una mente comprensible y humanamente
esquizofrénica, recuerdo que llevé el mejor curso
no obligatorio de mi vida con el maestro Domingo Piga; que solo
en el cuarto ciclo, después de incontables fracasos, el
talento de Denise Okuyama me enseñó a sacar una
foto que no cause vergüenza propia o ajena; y, que la música
nunca me resultó tan fascinante como en las clases maestras
de Fernando de Lucchi.
Valió la pena, sobre todo porque más tarde, cuando
ingresé a la Academia Diplomática y me vi, como
en mi peor pesadilla, rodeada de abogados, esa visión flexible
y de conjunto de la que terminas impregnándote en la Facultad
de Comunicaciones, me ayudó a sobrevivir.
RONNIE HABICH
Publicista PUCP
Estudiante de la Academia Diplomática del Perú
A primera vista, podríamos decir que Publicidad y Diplomacia
son dos
campos disonantes y que probablemente lo único que tengan
en común es que son dos de las tantas opciones profesionales
por las que podemos optar.
Egresé de la Facultad de Ciencias y Artes
de la Comunicación, bajo la especialidad de Publicidad,
en diciembre de 2001. Siempre soñé con ser diplomático.
A fines del año 2002 me informé sobre
los exámenes de admisión de la Academia Diplomática
del Perú. Conocimientos, idiomas, psicológico, psicotécnico,
médico, entrevistas, eran algunos de ellos. Además,
confirmé que efectivamente, el proceso de admisión
estaba abierto para los egresados de cualquier carrera reconocida
por el sistema universitario peruano. Eso nos incluía a
los publicistas, por supuesto.
Este pequeño dato era quizás el que más
quería compartir con ustedes, asiduos lectores de Briefing.
Siempre se ha asociado la carrera diplomática con áreas
afines como el Derecho, la Historia, la Economía, entre
otras. Y de hecho en una época sólo se permitía
el ingreso de profesionales egresados de estas carreras.
Hoy la diplomacia se nos presenta como una oportunidad más
de desarrollo profesional. Son muchas las áreas en las
que los comunicadores, y específicamente los publicistas,
podemos aportar al trabajo diplomático: imagen institucional
del Ministerio de Relaciones Exteriores, diseño de la política
cultural exterior, protocolo, campañas de promoción
cultural, turística y comercial del Perú en el exterior,
prensa y difusión, comunicación interna, etc.
Luego de tres años de haber egresado de mi querida Facultad
de Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP, curso
el segundo ciclo de estudios de la prestigiosa Academia Diplomática
del Perú. Al culminar los dos años de estudios espero
obtener el título de Magíster en Diplomacia y entonces
seré Diplomático de Carrera, incorporándome
al Servicio Diplomático de la República. Cuando
menos lo imagine, trabajaré por mi país, defendiendo
los intereses del mismo y de mis compatriotas en el exterior.
Siempre estaré eternamente agradecido por la excelente
formación que recibí en las aulas de la PUCP, la
cual me permite ahora compartir esta nueva faceta de mi vida con
ustedes. Yo tuve un sueño y lo estoy viviendo ahora...
¿te animas a compartir la experiencia?