Cuando entró al mercado de los
productos naturales hace siete años, Agro Industrias Floris
apuntó a que el Perú, y todas sus posibilidades,
era el concepto que su marca bandera

,
abrazaría para viajar allende nuestras fronteras. Y dio
en el blanco.
Un poco de historia: luego de varios
fracasos empresariales, Jeanette Enmanuel y su familia deciden
recorrer el Perú profundo y regresar a sus raíces,
buscando en los apus la respuesta que ilumine su futuro. Gente
religiosa, se em-bebe de los ritos ancestrales y aprende de
los maestros el uso de las plantas medicinales para calmar sus
males. Esta búsqueda de propia sanación, los lleva
a querer compartir este maravilloso descubrimiento. Pero cómo
empezar, cómo convencer al ciudadano común, de
la costa, del ande y la montaña, consumidor por generaciones
de estos productos en estado natural, que la etiqueta que envasaba
también traíasalud.
No es este el lugar para mencionar
los más de cien productos elaborados con ingredientes
naturales y los beneficios que aporta cada uno. Para eso revise
.
Veamos aquí al consumidor, ese apetecible sector B que
exhibe orgullosa y el grosso C y D que está ganando a
pulso.
¿Qué beneficios ofrece?
Salud, básica e impagable. Alternativa o complementaria
a la medicina científica, la medicina tradicional es
considerada con sumo respeto por nuestra población, pero
los urbanos desconocemos en qué dosis debemos consumirla.
La estrategia fue entonces entregarla en un bonito empaque,
pero sobre to-do, en presentaciones que la diferenciaran de
los medicamentos ofrecidos por la competencia directa. Para
los fieles del granel, se aprovechó los espacios de los
clubes de madres y las campañas de salud. Utilizó
esa red instalada en torno a un programa social, ofreciendo
incentivos por la venta. Finalmente, alrededor del producto,
formó un equipo de profesionales de la salud que avalaran
su eficacia mediante tratamientos alternativos.
Y nosostros, mortales, ¿cómo
recibimos la luz del conocimiento divino? Los medios llevan
el mensaje. A través de la radio, el telemercado y una
revista; a través de las visitas, las consultas, los
talleres y las charlas, su vocera y conductora establece una
relación afectiva que apela a nuestro pasado milenario,
a nuestro presente adolorido y a nuestro futuro con alma de
luna y colores. Capitaliza, a través de un mensaje altamente
motivador y repetitivo, la naturaleza y origen de las plantas
y alimentos con los que se elaboran los productos, y los asocia
e identifica con la procedencia de los consumidores dándoles
a beber extracto de orgullo por lo nuestro.
En el crisol de todas las sangres funde
los conceptos de cultura y religión, porque para curar
al cuerpo hay que curar al alma y el alma se alimenta con fe.
La necesidad de sanar va de la mano con la necesidad de creer
que podremos hacerlo.
tiene
una inmensa fe en Dios y una esperanza inagotable en la bondad
de sus productos. No en vano está doblemente bendita,
por santa y por madre.