A la Comunidad Universitaria

En los últimos días, voceros del Arzobispado de Lima han hecho pública la noticia de que, a iniciativa del Cardenal Juan Luis Cipriani, la sentencia del Tribunal Constitucional publicada en abril de 2010, ha sido inscrita en las partidas registrales de todos los bienes de la Pontificia Universidad Católica del Perú, y no solo en las que corresponden a los bienes que la Universidad heredó de don José de la Riva-Agüero. Esta noticia muestra varias cosas.

La primera, que el Cardenal Juan Luis Cipriani, contra lo que ha dicho una y otra vez, no trata de cumplir la “última voluntad” de José de la Riva-Agüero sino, más bien, apoderarse de todos los bienes de la Universidad. Las autoridades hemos dicho siempre la verdad ahora corroborada: este no es un problema de testamentos sino del interés del Cardenal por el patrimonio construido por la Universidad.

La inscripción de la mencionada sentencia en las partidas de nuestros bienes no es una “nueva sentencia” sino la consecuencia mecánica de la sentencia que emitió el Tribunal Constitucional hace catorce meses y cuya arbitrariedad y parcialidad ya hemos mostrado en el documento Apostillas a la sentencia del Tribunal Constitucional.

Con esta inscripción, el Cardenal Juan Luis Cipriani muestra que tiene la intención de causar daño económico y financiero a la Universidad y se desenvuelve como un claro adversario de la institución. No guarda aprecio por el trabajo que, sumados todos, realizamos cerca de cien mil personas en la PUCP. Para él, la Universidad no somos personas que trabajamos, estudiamos e investigamos y necesitamos los bienes de nuestro patrimonio para ello. La Universidad, para el Cardenal Cipriani, es simplemente un conjunto de bienes valiosos que debe tomar bajo su control.

La inscripción que se ha realizado en las partidas de los bienes de la Universidad ha sido promovida por el Arzobispo con la finalidad de que, si deseáramos vender o hipotecar algún bien inmueble, el comprador o el prestamista se desanime de realizar la operación porque podría ser que la Junta Administradora de los bienes de Riva-Agüero no la aprobara. Con ello, el Cardenal Cipriani pretende “asfixiar” económicamente a la Universidad para así tomarla bajo su control.

El Cardenal Cipriani desconoce que la Universidad no funciona al crédito. Gracias a la administración prudente ejercida por las autoridades de todos los tiempos, la Universidad tiene una sólida posición patrimonial y presupuestaria: no necesita préstamos ni ventas para financiar su funcionamiento.

Desde hace más de doce años, el Cardenal Juan Luis Cipriani trata sin éxito de tomar el control de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Una y otra vez anuncia noticias que, sin embargo, no lo han acercado en lo más mínimo a lograr sus propósitos. Las autoridades universitarias seguiremos defendiendo la autonomía y el patrimonio de la Universidad de estos ataques arbitrarios. Al respecto, es necesario recordar que el tema de fondo recién se está viendo en el fuero común, en el cual se debe dilucidar lo que dicen realmente los testamentos de Don José de la Riva-Agüero sobre la propiedad de los bienes heredados y las atribuciones de la Junta Administradora de sus bienes.

Como católicos, nos apena tener en el Arzobispado de Lima un pastor que, lejos de reunir a todos los católicos, nos divide incumpliendo lo esencial del mandato evangélico para la conducción de la Iglesia.

Lima, 30 de junio de 2011
Rectorado

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