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Domingo, 26 de mayo del 2013
"Sabemos lo que debemos hacer para vencer al hambre"

El profesor Alan Fairlie escribe sobre las posibilidades para garantizar el derecho a la alimentación de todas las personas siguiendo las propuestas de la FAO y los diagnósticos realizados por el Banco Mundial

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Martes, 15 de noviembre del 2011  |  

 

El 16 de octubre se celebró el Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que coincide con el día de su fundación. El objetivo de esta conmemoración es concientizar a las poblaciones sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.

 

Este año, el tema central ha sido “Precios de los alimentos: de la crisis a la estabilidad”. El tema fue elegido en un contexto en el que, según el Banco Mundial, en el periodo 2010-2011 el aumento de los costos de los alimentos llevó a aproximadamente 70 millones de personas a la extrema pobreza, situación que obstaculiza el cumplimiento de uno de los Objetivos del Nuevo Milenio de reducir a la mitad para el año 2015 la proporción de personas que pasan hambre.

 

Según el Banco Mundial en los últimos cinco años, el mundo ha experimentado dos crisis de “altos niveles de precios (de alimentos), que han afectado a los segmentos poblaciones y países más vulnerables”. El primero, se refiere a la crisis del 2007-2008, en la que los principales factores fueron el incremento poblacional y una mayor demanda de alimentos por parte de economías emergentes, menor producción de alimentos (que fueron reemplazos por la producción de biocombustibles) y catástrofes climáticas. La segunda del 2008-2010, coincidió con la crisis financiera internacional, que impactó en la demanda de alimentos y en los precios.[1]

 

El incremento de la volatilidad de los precios tiene una repercusión directa en las decisiones de inversión y afectan gravemente a los consumidores pobres, quienes destinan entre un 50% y 60% de sus ingresos a la compra de alimentos y los vuelve cada vez más vulnerables a la pobreza. Así también, puede representar amenazas a la estabilidad política y social (FAO, 2011).

 

Aunque, en general se prevé que los precios de los alimentos seguirán siendo altos y volátiles en el futuro, la FAO[2] propone como solución sostenible el incrementar la producción y la productividad agrícolas en los países en desarrollo, fortalecer su capacidad de resistencia para que puedan producir los alimentos necesarios y reforzar su resistencia ante situaciones de crisis como las recientes. En ese sentido, destaca un enfoque de doble componente —mejorar el acceso a corto plazo a los alimentos y acrecentar la producción alimentaria a medio plazo— a fin de lograr mejoras duraderas de la seguridad alimentaria.

 

Señala también que el objetivo debería ir más allá del simple equilibrio entre las necesidades y el suministro. Se debe orientar el centro de atención a los pequeños productores de los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos y en los que se producirá la mayor parte del crecimiento poblacional. Indica que para incrementar su productividad, es necesario disponer de mejores infraestructuras rurales, más carreteras, un mejor acceso a insumos de calidad y tecnologías más perfeccionadas relacionadas con el suelo y el agua, mejores servicios de crédito y extensión, más máquinas y herramientas y mayor capacitación y formación de los productores.

 

Por último, resalta que el mundo dispone de los recursos, la tecnología y los conocimientos para asegurar que todas las personas disfruten del derecho a la alimentación, existiendo progresos considerables en la lucha contra el hambre en regiones como Asia y América Latina y el Caribe, lo que implica que “sabemos lo que debemos hacer para vencer al hambre.”

 

Escrito por Alain Fairlie Reinoso, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y profesor principal del Departamento de Economía PUCP

 


[1] José Cuesta, economista senior del Banco Mundial y coautor del reporte trimestral “Food Watch”. En El Economista - “Alimentos a la alza generan pobreza: Banco Mundial”, (2011)

[2] Discurso del Director General en la celebración del Día Mundial de la Alimentación. Sala de Plenarias, 17 de octubre de 2011

FAO (2011). “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo: ¿Cómo afecta la volatilidad de los precios internacionales a las economías nacionales y la seguridad alimentaria?”. FIDA, WFP, FAO. Roma, Italia


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NINA CATACORA   17.11.11 | 8:25 p.m.
EL OBJETIVO FINAL DE ESTE DÍA DE LA ALIMENTACIÓN ES LA SALUD PUBLICA, COMEMOS PARA ESTAR SANOS Y PODER SER PERSONAS PRODUCTIVAS A NUESTRA PATRIA, SIN EMBARGO EXISTEN UNOS TEMAS RELACIONADO POR TRATAR A LOS QUE TODOS (ESPECIALMENTE LOS QUE PLANIFICAN EL GASTO) FINGEN IGNORAR, ES EL DESPERDICIO DE ALIMENTOS, LOS PROBLEMAS DE OBESIDAD, Y LOS PROBLEMAS DE SALUBRIDAD (PARÁSITOS QUE NO TE MATAN PERO TE VIVEN:GUSANOS PLANOS, REDONDOS, PROTOZOOARIOS, BACTERIAS COMO EL HELICOBACTER PILOY, ETC....), USTED PUEDE COMER MUCHO, O BIEN BALANCEADO,COMER COSAS BIOCONTAMINADAS Y NO ASIMILAR MUCHO. UD, SE HA DADO UNA VUELTITA POR ALGÚNA ZONA DE LIMA DE LOS ALRREDEDORES O EN PROVINCIAS, CIUDADES MINERAS. PUEDEN TENER MUCHO QUE COMER, DINERO EN LOS BOLSILLOS, PERO LAS MALAS COSTUMBRES DE SALUBRIDAD, LA FALTA DE SERVICIOS PÚBLICOS, DE BAJA POLICIA, DE AUTOESTIMA DE LA GENTE COMÚN NO LE DEJAN ASIMILAR LOS ALIMENTOS. EL PROBLEMA ES CALIDAD DE VIDA, NO CANTIDAD DE ALIMENTOS, FINALMENTE PIENSO QUE SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA DE EDUCACIÓN, NO NOS INDIGNAMOS DE LO QUE NO CONOCEMOS NI HEMOS VISTO, NI JAMAS HEMOS TENIDO. SE DEBERÍA EMPEZAR POR LAS MUJERES LAS ALIMENTADORAS LAS MAS DESPRECIADAS EN ESTAS ZONAS, LAS MENOS EDUCADAS, LAS QUE SOLO VALEN SEGÚN ELLAS POR SER MAMAS, LAS QUE ARROJAN LA BASURA DE LA CASA, LAS QUE PREPARAN LOS ALIMENTOS,EN SU CASA Y EN TU CASA.


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