Artículo de interés

La gran tarea de no quedarnos atrás
El desafío del agua
Por Fernando Cillóniz B.*

Ya nos convencieron. El cambio climático es un hecho irreversible. El calentamiento global impactará en nosotros a través de la disminución de nuestros glaciares andinos que se derriten y nuestros nietos se perderán el privilegio que tuvo nuestra generación, y los que nos antecedieron, de poder contemplar la majestuosidad e indescriptible belleza de nuestras cordilleras nevadas.

Entonces, debido a que el agua de lluvias no se congelará en las cumbres andinas, la costa tendrá más agua en las épocas de lluvia (octubre-abril) y menos en los estiajes (mayo-setiembre) cuando los nevados nos proveían de aguas de deshielos.

¿Qué hacer? Aparte de lamentarnos o arengar vagamente, como proponen algunos, ¡hagamos algo!... ¡ Y ya! Porque si no, nos vamos a fregar. Efectivamente, en vez de quedarnos en la alarma y en la inacción, yo propongo tomar al toro por las astas y actuar en los siguientes ocho frentes simultáneamente:

--Reforestación de las partes altas de las cuencas. Los macizos forestales esponjosos deberán almacenar el agua de lluvia que hasta hoy han venido reteniendo los nevados. Las empresas mineras podrían invertir en ello los fondos de garantía que les exige el Estado para el proceso de cierre de sus minas. Y --¿por qué no?-- empresas privadas que deseen incursionar en el negocio forestal podrán llevar a cabo dicha noble tarea.

--Transvases de aguas. El agua sobra en la vertiente oriental de los Andes y falta en la vertiente occidental. Hay que transvasar dichas aguas de la sierra a la costa. Estableciendo un canon hídrico -- similar al canon minero -- estableceríamos una asociación armoniosa entre la sierra y la costa, donde la costa ganaría con el agua sobrante de la sierra y la sierra ganaría con el canon hídrico de la costa.

--Pequeños reservorios. Todos los fundos costeños deben construir muchos pequeños reservorios para almacenar agua en épocas de avenida y usarla en los estiajes.

--Infiltración de agua en los acuíferos. Las juntas de regantes deben construir canales no revestidos para derivar las aguas de avenidas de todos los ríos de la costa e infiltrarlas en las partes altas de los valles, y rellenar así los acuíferos para su posterior uso mediante sistemas de bombeo.

--Explotación racional de acuíferos y aguas sobrantes de ríos. El Gobierno debe promover el uso productivo de la abundante agua sobrante de los ríos de la costa --sobre todo en épocas de avenida-- a través de licencias estacionales. Asimismo, debe promover el uso sostenible de aguas subterráneas en todos los valles de la costa.

--Tecnificación del riego. La agricultura de la costa debe irrigarse íntegramente mediante sistemas de riego tecnificado (goteo o aspersión) para ahorrar agua y mejorar la productividad de los cultivos.

--Reciclaje de aguas servidas. Las municipalidades de las principales ciudades de la costa deben concesionar el tratamiento de sus aguas servidas --que hoy se vierten irresponsablemente en el mar-- para ser utilizadas en actividades agrícolas comerciales en los vastos arenales costeros.

--Desalinización de agua de mar. El Gobierno debe promover e incentivar la investigación en tecnologías de desalinización de agua de mar para que en un futuro --ojalá cercano-- podamos disponer de agua desalinizada para irrigar nuestras pampas costeras a precios competitivos.

Más acción y menos palabreo apocalíptico. Cobremos por el agua lo que cueste disponer de ella. El desafío del agua es real y concreto, pero --felizmente-- tiene solución. La pelota está en nuestra cancha.

* Colaboración de Fernando Cillóniz B. para el diario El Comercio.

Fuente: http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-07-30/el-desafio-agua.htm